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En el Istmo, todo sigue igual...

Foto(s): Cortesía
Redacción

JUCHITÁN, Oaxaca.- Han sido cuatro meses de engaños, de promesas incumplidas, de sufrir con las lluvias, el viento frío y enfermedades; de seguir entre escombros y agotando todas las esperanzas que alguna vez, funcionarios de los tres órdenes de gobierno, les dieron a las familias que resultaron afectadas con los poderosos terremotos del 7 y el 23 de septiembre. El gran parteaguas en la historia reciente del Istmo de Tehuantepec, y particularmente, en la vida y la memoria de los juchitecos.


Puras promesas


“Acá los estamos esperando para cuando vengan a pedir el voto; acá seguimos sumidos en la desgracia y será entonces cuando hagamos cuentas con ellos”, sentenciaron algunos vecinos de la Primera Sección, que aún duermen en casas de campaña donadas por gobiernos extranjeros: China, Canadá y otros, quienes se solidarizaron ante la desgracia de los istmeños.


Señalan que quizá las toneladas de ayuda en víveres, medicinas, cobijas y carpas enviadas por el gobierno federal y estatal para atender la emergencia, fueron de mucho beneficio en su momento, pero a cuatro meses de distancia, para decenas de familias, el escenario sigue siendo el mismo.



Sin poder dormir debajo de un techo seguro.

Las vueltas


“Nos han hecho de todo; hacer grandes filas durante horas para otorgarnos un par de tarjetas, que a muchos no les ha servido para nada, pues nunca les depositaron. Nos dieron falsas esperanzas de un segundo censo y al final, nadie ha querido dar la cara para decirnos siquiera que ya no habrá más apoyos”, señaló Carmen García.


Con marcada frustración, asegura que ya está cansada de dar vueltas a la sucursal Bansefi; “de las veces que he podido aguantar horas para poder ingresar al banco, sólo me dicen que tengo que esperar, pero ya no sé cuánto tiempo más; el apoyo es para mi mamá, era de ella la casa, pero ya es de edad y yo tengo que pedir permiso en el trabajo a cada rato”.


Como el caso de Carmen, solamente en el municipio juchiteco se cuenta por miles, que sin tener a dónde acudir, se ven obligados a volver cada tres o cinco días a preguntar si ya les depositaron a sus tarjetas.


“En Bansefi no dicen que hay que seguir dando nuestra vuelta para checar si ya está el dinero; pero a mí, la verdad, ya me cansó esto y ya no sé qué va a pasar”, agregó la joven mujer zapoteca.



Patrimonio herido... perdido

Ni para pan, ni para totopos


El caso de los apoyos a las productoras de pan y totopo que perdieron sus hornos con el sismo, también quedó en buenos propósitos, pues solamente se hizo un padrón de cuatro mil productoras y productores, y al final las autoridades de la CDI, anuncian que no se tienen los recursos para esos apoyos.


Contrario a lo que se pudiera pensar, durante estos cuatro meses se han llevado a cabo varios cierres carreteros por parte de grupos encabezados por dirigentes políticos, que según ellos, tuvieron el único fin de exigirle a los gobiernos federal y estatal, mayor atención para todas las familias damnificadas.


“Quiero ver quién se atreve a prometer que va a terminar el hospital de especialidades que hace seis años prometió Peña Nieto; quiero ver quién se atreve a prometer que pondrá orden en el transporte; acá todo está jodido”, retó Juan Carlos Jiménez, vecino de la Quinta Sección.


¿Y el ciclo escolar?


Por otro lado, la postura del Gobierno del Estado, que a través del IEEPO asegura que ya existen todas las condiciones para que el regreso a clases se dé el próximo lunes 8 de enero, no es aceptada por el magisterio, que ha advertido, que no regresarán formalmente a las aulas, mientras todas las escuelas no sean rehabilitadas.

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