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“El pueblo no traía balas”

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

ASUNCIÓN NOCHIXTLÁN, Oaxaca.- El panteonero municipal, Guzmán Ramírez Ramírez, fue testigo privilegiado del enfrentamiento entre la Policía Federal (PF), profesores de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y pobladores.


“Cuando el pueblo empezó a ver que (los policías federales) estaban matando, que se encabrona y que se viene más. Y van para atrás los policías. El pueblo no traía balas, solo piedras y palos; si no, también hubieran policías muertos”, aseguró.



 


El indígena mixteco, de 56 años, originario de Santa María Peñoles, radicado aquí desde hace 20 años, también sufrió la barbarie por la que acusan a la Policía Federal en el punto más crítico del choque porque fue golpeado, detenido momentáneamente y baleado.


“Estaba con los familiares de un fallecido cavando un sepulcro cuando afuera estaban las cosas; llegan los policías y agarran a todos, luego me agarran a mi, ‘¿para que me quieren, si yo trabajo aquí? la bronca está allá afuera no aquí”, les dije. 'A nosotros nos vale madre, te vamos a matar', me dijeron. Sacaron su pistola y me encañonaron, 'sácate todo lo que traes', me ordenaron. Me saqué mi celular y mi cartera que traía con mil pesos. Me dieron dos golpes en el pecho con el puño y me agarraron para llevarme; me enojé, le di un codazo en el pecho (al policía que me tenía detenido) y que me chispo, me siguieron y me dicen 'párate porque te voy a matar', pero me seguí; ‘jálale’, les respondí, porque me dije ‘si me llevan me van a matar’, Cuando salí, me tiraron un plomazo, pero no me tocó, pegó en la puerta; entonces me fui donde estaban los padres de familia”, asentó.


Cuando el pueblo se percató del uso de armas de fuego y sobre todo, que varios habían caído, surgió una gran reacción que obligó a la PF a la retirada.
“Nada más empezaron a tirar y a matar, el pueblo se encabronó y que se viene; no traía nada, solamente palos, piedras, con eso se defendió y van para atrás los policías; nadie de ellos murió por balazos. Algunos se cansaron, se les acabaron sus cartuchos y los agarraron; de ahí se los llevaron al padre. El pueblo, se enojó mucho; está mal lo que hicieron, están para respetar a la ciudadanía”, terminó.
 

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