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Despoja ventarrón techos a Mixes

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTIAGO ZACATEPEC, Mixes, Oaxaca.- La neblina cubría hasta los pies y al levantar, por unos instantes, dejó al descubierto los rostros de angustia, de miedo, de impotencia y de rabia. La escena: Rostros de niños, mujeres y ancianos enfermos, hambrientos y sedientos de justicia.


Y es que a doce días de que fuertes ventarrones destruyeran los endebles techos de láminas de 260 viviendas--171 de esta cabecera y 89 de su agencia municipal, San Juan Metaltepec--y dejara a la intemperie a más de mil indígenas mixes, no ha fluido un mínimo de ayuda oficial.


Las evidencias de su desgracia como marginados, es más que visible. Se muestran demacrados por horas de desvelo, y aseguran que carecen de alimentos para sobrevivir.


A tan sólo diez kilómetros de distancia de su hermano mayor, el Zempoaltépetl, corazón espiritual mixe, y bajo lienzos de hules que sustituyen a los techos que perdieron, los damnificados se sienten excluidos como nunca en su historia.


Con temperatura de cinco grados centígrados, la noche de este domingo no conciliaron el sueño. Los niños lloran y los ancianos se quejan. “Diarrea y cuadros de infecciones respiratorias agudas nos están azotando”, expresó Eduardo Robledo Martínez.


Necesitamos comida, ropa y cobertores, pero sobre todo, medicamentos porque no los hay en el centro de salud, expone el indígena Silvestre López Vásquez, mientras sus niñas, de rostros amoratados y aun con signos de espanto por los hechos registrados en la tarde noche del 9 de marzo, se aferran a su cuerpo.



Lucila Vásquez Jacinto recuerda que todo fue muy rápido y verdaderamente  espantoso. “Con mis pobres viejos, (explicó en alusión a sus padres Hemeterio Vásquez Jiménez y Paulina Jacinto Blas, de 78 y 79 años, atamos unos mecates las maderas que soportaban las láminas de mi casa. Nos sujetamos fuerte a las cuerdas  para generar mayor peso y evitar que los fuertes vientos se llevaran la techumbre”.


Fue inútil medir fuerzas con la naturaleza. De pronto, se escuchó un fuerte ruido y el viento, en segundos alzó el techo de nuestra casa. “Por un instante pensé que se llevaría a mi padre, pero le grite para que soltara las cuerdas. Por todos lados se escuchaban los gritos de horror de niños y mujeres. Todos mis vecinos estaban aterrados. Creímos que era el fin del mundo”.


Ocho días sin electricidad


Todos lloraban y se abrazaban por el miedo y justo en ese momento se suspendió la  energía eléctrica. El pueblo quedó como "boca de lobo". Así, sin electricidad, estuvimos ocho días. Esa noche la lluvia mojó nuestras camas, cobijas y muebles. Nos quedamos con la ropa de encima, recordó  don Hemeterio Vásquez Jiménez.


Mientras en la capital oaxaqueña, a doscientos kilómetros de distancia de este municipio, los representantes de los tres Poderes del Estado, "honraban" la memoria de Benito Juárez García, en ocasión del CCX Aniversario de su Natalicio, Victoria Cervantes Laureano, una indígena analfabeta de 78 años, expuso indignada: "Si Juárez, nuestro hermano mayor viviera, estoy segura que aquí estaría con nosotros". "Los políticos de hoy, hacen todo lo contrario".


En el recorrido con NOTICIAS, Víctor Cristóbal Cervantes, expresó que a doce días de esta desgracia no ha llegado ayuda oficial. “Estamos hablando de un brutal desprecio al tejido indígena”.


Recordó que Gabino Cué, estando en campaña hacia la gubernatura de Oaxaca, hizo una visita relámpago a este municipio. Llegó acompañado de su esposa Mané Sánchez Cámara, quien en una reunión con mujeres indígenas ofreció que las ayudaría en proyectos productivos y regresaría para ponerlos en marcha. Desde entonces no volvió. Es más, el hoy mandatario definió a Zacatepec, como “su segundo pueblo”.


Los damnificados exigen la presencia del gobernador para cumplir sus promesas. “Asimismo le exigimos que pida a sus colaboradores que le informen la verdad”.


Este es un municipio que se rige por sistemas normativos internos, antes usos y costumbres. El edil Norberto Jacinto Ramírez, se mostró asombrado e indignado de la indolencia gubernamental. Resulta inaceptable que han transcurrido doce días de esta desgracia y es el momento que ningún representante gubernamental se presenta a la comunidad. Trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad fueron los únicos que estuvieron recorriendo las áreas con daños.


De acuerdo a los reportes presentados por la autoridad municipal a la Coordinación Estatal de Protección Civil, los fuertes vientos destruyeron los techos de láminas de aluminio de 171 viviendas del casco urbano de este municipio. En tanto, en San Juan Metaltepec, el fenómeno natural afectó la techumbre de 89 casas. De acuerdo a sus cálculos, el viento destruyo siete mil 800 láminas y su reposición representa una inversión de 936 mil pesos, dinero que no tienen los damnificados.


Durante el recorrido y acompañado de veintenas de damnificados, incluyendo niñas y niños y personas de la tercera edad, el secretario municipal, el profesor jubilado Rodolfo Osorio López, dijo que desde el año 1968 no se había presentado un evento similar. “Los vientos proceden del Golfo de México, pero no se habían presentado con tanta fuerza”.


Zacatepec, que en náhuatl significa "arriba del zacate, se ubica a mil 300 metros sobre el nivel del mar. Cuenta con dos agencias municipales: San Juan Metaltepec, y La Candelaria.
Zacatepec, es la cabecera distrital e integra a 17 municipios.


Los afectados lamentaron, además, la presencia de la roya, hace dos años cayó la producción de café. A pesar de las insistentes peticiones a los gobiernos estatal y federal, para poner en marcha un plan emergente en apoyo de los cafeticultores, éste nunca llegó.


Ante la falta de empleo en la comunidad y en la región, más de quinientos jefes de familia abandonaron la población. Unos partieron hacia la ciudad de México, otros a estados del norte del país, y muchos otros son indocumentados en la Unión Americana.


Enclavado en abruptas y escabrosas montañas, este municipio, semillero de talentosos músicos, la mayoría niños y jóvenes, se ubica a 250 kilómetros de Guelatao de Juárez, la cuna del más ilustre de los hombres que ha dado Oaxaca al mundo. Hace muchos que a este lugar ya no asiste funcionario alguno de primer nivel federal o estatal, para honrar la memoria del patricio.


"Si Juárez, nuestro hermano mayor viviera, estaría con nosotros": Victoria Cervantes Laureano, indígena Mixe de 78 años.

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