La misma dependencia que México tiene con Estados Unidos para cubrir la demanda de ocho millones de toneladas de maíz, Oaxaca la réplica al depender de estados como Chiapas y Jalisco.
De los 22 millones de toneladas anuales que México produce, Oaxaca aporta 646 mil toneladas, producción insuficiente para cubrir la demanda local, por lo que al año se deben comprar otras 180 mil toneladas, incluso importadas de Estados Unidos.
Es decir, el maíz que produce un campesino sólo le alcanza siete meses para autoconsumo y para los otros cinco meses del año debe comprarlo y lo vuelve vulnerable, como a la entidad misma, de “depender de otros” al no generar “sus propios alimentos”.
Así lo hace ver el investigador del programa de socioeconomía de El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), con sede en el campo experimental de Valles Centrales de Oaxaca, Rafael Rodríguez Hernández, quien ve como urgente un programa agresivo de transferencia de tecnología y asesoría técnica a pequeños productores.
Si Oaxaca no es autosuficiente en la producción de granos tiene diversas causas, pero principalmente que el 80 por ciento de las personas que trabajan la tierra sean pequeños productores con menos de una hectárea “o tres en el mejor de los casos”.
“Además, son productores que están dispersos, en comunidades muy alejadas y marginadas, en la mayor parte desorganizados. El pequeño productor no cuenta con capital y hace las prácticas de acuerdo a lo que sabe, sin asesoría, por eso el cultivo no rinde lo suficiente”, analiza.
Que el 80 por ciento de la superficie cultivada dependa del temporal “que en Oaxaca es muy errático, sobre todo en las regiones de Valles Centrales y la Mixteca”, impide que se alcance el máximo potencial de rendimiento.
Soluciones agresivas
Esos “problemas fuertes” sólo se pueden atacar si en Oaxaca existiera “una coordinación eficiente entre las instituciones encargadas de encaminar programas y políticas al campo”, para que “lleguen con oportunidad al campesino”.
Lo más preocupante para el investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) es que “la asistencia técnica es insuficiente, y no llega de manera oportuna, cuando inicia el ciclo productivo, sino más bien tarde, el campesino no tiene un acompañamiento técnico eficiente”.
No sólo son necesarios “programas de apoyo a la implementación de mejoras tecnológicas o al campo, al equipamiento agrícola”, sino que sean más agresivos y lleguen “oportunamente al productor”.
