Frente a las evidencias, el maíz nativo de Oaxaca está en riesgo. Si el gobierno mexicano abre las puertas a los cultivos transgénicos bastarían sólo 10 años para que todo se contamine, afirmó el especialista Antonio Turrent Fernández.
Pero la amenaza ya está adentro. Investigadores de la Universidad de Berkeley en California, Estados Unidos, dijo, detectaron en el año 2008 la presencia de maíz genéticamente modificado en la sierra norte de Oaxaca.
Y no sólo se trata de una amenaza a la biodiversidad genética, se trata también de la salud de millones de personas en el mundo: prueba de ello es la debacle de Monsato, empresa transnacional que controla alrededor de 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas.
El investigador nacional emérito explicó que la siembra de cultivos transgénicos en el mundo está a la baja. Se llegaron a sembrar poco más de 200 millones de hectáreas de las 2 mil 500 millones que hay dedicadas a los cultivos; actualmente es de aproximadamente 180 millones de hectáreas. Esto se debe, sostuvo, a que cada vez hay más evidencias y más claras de que los alimentos alterados genéticamente para la salud no son inocuos. Las finanzas de esta multinacional también cayeron. La crisis fue aprovechada por otra trasnacional: la empresa Bayer compró este año a Monsanto.
“Las razones de esto, es que está volviendo más y más obvio que nos vendieron una mentira”, apuntó Turrent Fernández, también miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Agrícolas de México.
La semana pasada, informó, ocurrió el Tribunal Monsanto en La Haya y en el cual se presentaron evidencias de todo el mundo sobre cómo el consumo de alimentos y de la tecnología transgénica está asociado a distintos tipos de cáncer, alergias y malversaciones en fetos.
“Ellos están insistiendo, peleando muy fuerte para conquistarnos antes de que explote la burbuja, de que todo el mundo sepa. Como el cigarro. Cuántos años nos tomó entender que el cigarro es dañino para la salud: como 40 años”.
Daño a la salud
También el maíz transgénico, dijo, ocasiona un daño en la salud crónico subclínico y también puede tardar mucho tiempo, “ya llevamos 20 años”. El último escándalo fue que se encontró que el maíz alterado genéticamente se asocia con el agroquímico Glifosato, un herbicida universal que mata todo. Turrente Fernández aseguró que ha aumentado el consumo de glifosato en el mundo.
Década crítica
Si esta multinacional logra que el país les abra la puerta en el norte del país, para sembrar maíz transgénico bajo el argumento de que ahí hay poca diversidad de maíz, no tardará ni 10 años para que todos los maíces terminen contaminados.
“Lo que nos preocupa es que no va a ser difícil para que contaminen nuestras razas nativas de maíz. Pensemos en una madre lactante que se alimenta con atole de maíz azul porque le aumenta la leche y luego, cuando va a destetar le da atole de maíz azul al niño y así consecutivamente. Imaginemos que todo ese atole está contaminado con maíz transgénico. Esto ocurriría en los próximos 10 o 20 años si no peleamos para que eso no ocurra”.
Turrent Fernández dictó la conferencia magistral “Critical desde la agronomía a la siembra de maíz transgénico en México” en el marco del 33 aniversario del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Mentira contra la hambruna
El investigador Turrent Fernández aseguró que es falso que los cultivos transgénicos sean una solución a los problemas de hambruna en el mundo, como lo han sostenido sus defensores: “es una soberana mentira”.
Sólo un gramo del maíz transgénico que se siembra en el mundo, explicó, se usa para alimentar a la gente. En su mayoría se utiliza para el forraje, el 80 por ciento es para alimentar cerdos y aves; pero la carne de esos cerdos y aves no es consumida por la gente más pobre y necesitada de alimentos.
“Así que no es cierto que estén alimentando y solucionando el problema de la hambruna. Lo que están haciendo es sorprendernos, aprovechar oportunidades, a todos los no iniciados y hay algunos que creen que aumenta el rendimiento. No hay tal aumento en el rendimiento, más bien hay una pérdida en el rendimiento”. Entre los alimentos transgénicos está el maíz, la soya y la canola.
