Oaxaca.- Autoridades forestales, de protección civil estatal, vecinos de Miahuatlán de Porfirio Díaz y del Ejército Mexicano combaten desde hace tres días un incendio que consume la zona de bosques ubicada entre Santo Tomás Tamazulpan y Santa Cruz Xitla.
Ante el sacrificio de los brigadistas, voluntarios instalaron en la capital cuatro centros de acopio de agua y alimentos, básicamente.
El incendio forestal inició desde la madrugada del sábado, por lo cual acudieron brigadas rurales, voluntarios de la Comisión Estatal de Protección Civil (Cepco), Comisión Nacional Forestal (Conafor), y la Comisión Estatal Forestal (Coesfo), quienes no han podido sofocar las llamas, que ya consumieron un cerro completo y van con la mitad de otro contiguo.
Hasta ahora se han siniestrado 4 mil hectáreas en esa zona y podrían llegar a las 7 mil, que representa más de la mitad de las zonas forestales afectadas en toda la entidad, por lo cual el Ejército Mexicano también se sumó a las brigadas contraincendios.
Con este, son trece los incendios forestales que se encuentran activos bosques y selvas de Oaxaca, informó el director de la Coesfo, Félix Piñeiro Márquez, quien explicó que entre las conflagraciones nueve se encuentran en San Miguel y Santa María Chimalapa, región del Istmo de Tehuantepec.
El funcionario aclaró que si bien Oaxaca ocupa el primer lugar en superficie afectada con 13 mil 190 hectáreas, la mayoría de daños se presentan en matorrales y arbustos de zonas áridas y semiáridas.
Aparte de esto, destacó que los incendios forestales hasta ahora han sido superficiales y no subterráneos o de copa, los más perjudiciales para selvas y bosques.
Piñeiro Márquez señaló que en los Valles Centrales se han registrado 66 incendios forestales, con dos mil 259 hectáreas afectadas; 15 en el Istmo de Tehuantepec con cuatro mil 974 hectáreas; 32 en la Sierra Sur con mil 599 hectáreas y 19 en la Mixteca con dos mil 416 hectáreas.
Mientras que 19 en la Sierra Norte con 584.50 hectáreas; 25 en la Costa con mil 110 hectáreas y cuatro en la Cañada con 246 hectáreas.
El director de la Coesfo advirtió que apenas vienen las cuatro semanas más críticas de los incendios forestales en Oaxaca, debido a las altas temperaturas, ecosistemas deshidratados y sequía extrema, que afecta principalmente a la zona de los Chiamalapas.
ABREN CENTROS DE ACOPIO
Debido a la contingencia, el grupo de Emergencias Estatales (Emest) y grupos voluntarios, instalaron cuatro centros de acopio para llevarle agua a los brigadistas y voluntarios. Las botellas de agua y alimentos se pueden llevar al bulevar Símbolos Patrios número 1115 en San Agustín de las Juntas; así también en el puesto de semillas número 13 del mercado Paz Migueles en el Infonavit Primero de Mayo; así como en Tlayudas Doña Flavia, ubicado por el crucero de San Sebastián Tutla, sobre la carretera federal 190, además de su sucursal de la colonia Reforma; y en la base Sumi de Etla y Santo Domingo Tehuantepec y CNE Etla.
Piden a campesinos sustituir la tumba, roza y quema
Ante la sequía extrema registrada actualmente, el director general de la Comisión Estatal Forestal de Oaxaca (Coesfo), Félix Piñeiro Márquez, llamó a los campesinos sustituir la ancestral práctica de la tumba, roza y quema durante el ciclo primavera-verano, para evitar el incremento de incendios en bosques y selvas.
“Estamos pasando por una situación crítica”, asentó.
El funcionario sostuvo que la sequía extrema ha favorecido la deshidratación de los ecosistemas y como consecuencia, la vegetación prácticamente se ha convertido en un combustible.
Expuso que la mayoría de los incendios forestales sucedidos tiene como origen principal la mano del hombre a causa de la tumba, roza y quema.
Además, observó que la roza, tumba y quema, si bien facilita el trabajo al campesino para limpiar sus terrenos de siembra, causa afectaciones en el suelo,[tab]como la erosión y la pérdida de micro-organismos.
Ante esto, recomendó a los campesinos usar la práctica de tumba, roza y pica, que consiste fundamentalmente en dejar el rastrojo en el suelo para su degradación gracias a la acción de hongos, bacterias y otros microorganismos.
Es decir, los residuos de cosechas anteriores deben dejarse sobre el terreno, lo que además de servir de abono al siguiente cultivo, evita la erosión del suelo y mantiene la humedad, como también evita que no haya incendios forestales en estos lugares al eliminar el uso del fuego.
