CIUDAD DE MÉXICO.- Entre 2010 y 2011 a la prisión estatal de Piedras Negras, Coahuila, a seis kilómetros de la frontera con Estados Unidos, entraban vacas vivas cuya carne era para armar fiestas del cártel de Los Zetas, entraban vehículos que eran modificados para transportar droga, personas secuestradas, cadáveres para ser quemados.
Los únicos que no pudieron entrar, "por la inseguridad al interior de la cárcel", en 2011, fueron los visitadores de la CNDH, quienes por calificación le dieron un cero.
Bajo conocimiento del gobierno estatal y federal, el penal de Piedras Negras funcionó como un búnker para el cártel de los Zetas, de acuerdo con el informe "El Yugo Zeta", elaborado por El Colegio de México.
"El control de los Zetas en Coahuila era total; el gobierno estatal era omiso y algunos funcionarios eran cómplices", dijo el analista Jacobo Dayán, coautor del estudio junto con el investigador Sergio Aguayo.
"El Penal era un campo de exterminio de los Zetas subsidiado por el Estado. El Estado al otorgar el presupuesto al penal en lo que estaba haciendo era subsidiar actividades criminales de los zetas".
Según el estudio, la situación de autogobierno en cárceles era parecida en otros centros, pero tan sólo en 2011 el presupuesto público dedicado a las cárceles de Coahuila fue de 135 millones de pesos.
Negocio redondo
El informe resalta que el penal era un centro de negocios que le daba hasta 75 mil dólares anuales a los Zetas, y les servía también para reclutar sicarios, para esconderse de la policía, para castigar a sus rivales, inclusive el jefe de cártel elegía entre las esposas de los internos a mujeres para tener sexo y el área de seguridad de la prisión servía para ejecutar y deshacerse de los cuerpos.
"Tenemos documentación que nos permite asegurar que el gobierno de Humberto Moreira y el gobierno interino de Jorge Torres sí sabían de lo que estaba sucediendo en ambos casos, en el Penal y durante la venganza", dijo Aguayo.
Sin embargo, mencionaron también un memorándum de Moreira sobre que el penal estaba a cargo del Gobierno Federal. Aguayo dijo que lo incluyeron porque el informe no llega a la parte de determinar a los culpables.
"Pusimos el testimonio de Humberto Moreira para que quien le crea le crea y quien no, pues no", sostuvo Aguayo, quien enfrenta una demanda por daño moral interpuesta por Moreira a partir de una columna publicada en Reforma.
