La Central de Abasto es, por mucho, la zona más insegura de la capital de Oaxaca desde hace ya algunos años. Los más de 15 mil comerciantes, establecidos y ambulantes, que convergen en ese espacio de venta, el más importante y concurrido del estado, se ha convertido en el escenario ideal y telón de fondo del hampa para cometer ilícitos, desde pequeños robos a transeúntes hasta trasiego y violencia que se puede experimentar a cualquier hora del día.
De lo que más se quejan visitantes y comerciantes es de los robos que están a la orden y a la vista de policías, incluso hay venta de enervantes, pero se evade el tema.
La advertencia a los ladrones
“Todos los días suceden uno o más asaltos, a cada rato a la vista de todos, y así andamos trabajamos para ganar la papa”, dijo don Ernesto N. de 57 años de edad y antigüedad de 7 años como vendedor de enseres para el hogar.
Aquí, manifestó, "los visitantes tienen que andar a las vivas, guardar objetos de valor y su dinero porque no hace falta el 'malandro' que está a la expectativa de un descuidado".
En fechas recientes el robo de los celulares es la constante, hasta 50 por día se han llegado a registrar, según versiones de diferentes comerciantes consultados, además de que continúan operando los famosos cadeneros que identifican a su víctima, arrancan joyas y se pierden entre la multitud y puestos ambulantes.
Mercado negro de celular
En el mercado hay establecimientos donde prestan de 100 pesos o más por celular, por ello el alza de robos de estos aparatos.
"Sí me preocupa, pero qué le vamos hacer, estoy solo, soy viudo y necesito el dinero para mantenerme", manifestó Don Ernesto frente al clima de inseguridad de la que es espectador todos los días.
A pesar de que hay vigilancia policíaca, cuando se cometen este tipo de robos algunos elementos de la policía prefieren hacerse de la vista gorda, "por eso, ahora pasa que la ciudadanía organizada, cuando agarra a estos ladrones, lo quiere linchar, porque en verdad esto ya es grave", agregó Soledad López, apresurada a pelar la fruta que ofrece en cócteles.
Robo de celulares, lo más socorrido. Por infortunio, crece el robo con violencia.
Zona de “playones” donde se esconden
De acuerdo con varios comerciantes consultados, la zona de playones, ubicado a un costado de las bodegas de frutas, donde se ubicó a los tomateros, que vendían a orillas del Río Atoyac, es la zona donde incide un grupo de presuntos ladrones que operan en todo el marcado de abastos.
Pero no solo están cometiendo robos en el Mercado de Abastos, también se incurre en la venta y consumo de drogas, de ello las autoridades prefieren no hablar.
Más de 15 mil comerciantes y ambulantes afrontan un negro escenario; el hampa
El mercado de Abasto fue creado con una capacidad máxima de 5 mil comercios, en la actualidad hay mas de 15 mil, el triple, y cuenta con una afluencia diaria de 20 mil consumidores y, en temporadas festivas, se dispara a 30 mil personas en la zona.
Desconocen el tamaño del problema
El administrador, Pedro Arena Guzmán, dijo que la zona comercial establecida en 17 hectáreas de terreno esta dividida en 10 áreas: módulos, bodegas, camellones, pasillos contingencia, de flores, mercaderes, zona seca, húmeda, tianguis, de animales, madera, y tomateros.
Autoridades no se hacen responsables de lo que ahí se vende; a pesar de la piratería, deficiente calidad de artículos y desprotección a consumidores.
Arena Guzmán reconoció que hay un exceso de comerciantes, y la cifra es aproximada porque no hay un censo real que permita conocer en realidad cuántos hay, de que giros son y todos están cumpliendo con los pagos y lineamientos establecidos.
No obstante, rechazó que esto haya sido propiciado por las organizaciones incidentes en el mercado como es el Grupo Lazcar, el Frente 14 de Junio, Sindicato Libertad y CTM, entre otras.
“Se ha ido creciendo, el excedente es importante pero el mercado ha seguido funcionando bien, dentro de lo que cabe, pues desde hace varios años no se hace un conteo”, aunque no hay control de calidad de la mercancía que se expende, mucho menos de su procedencia.
Del 1 al 8 de septiembre, mencionó, se alista un censo por parte de la dirección de Mercados del ayuntamiento por un periodo de dos meses, precisamente para lograr establecer la cifra real de comercios que hay.
No hay control ni verificación de los artículos que se venden
El administrador reconoció que para los permisos otorgados sólo se verifica que los comerciantes cumplan con lineamientos establecidos y con la cuota municipal, que va de dos a tres pesos diarios por puesto semifijo y de 10 a 15 pesos por caseta establecida. Del pago de cuotas que hacen a las organizaciones que los representan, "los líderes son quienes las definen".
El funcionario municipal admitió que la administración carece de control sobre la mercancía y deconoce la procedencia de lo que se expenden en puestos. Cuando está prohibida como el caso de cohetes, se da aviso a las autoridades, pero en lo que se refiere a piratería no hay ninguna restricción u operativos.
“Nosotros verificamos que la gente este en orden, pero nos sería imposible tener un control de lo que se está expendiendo, a pesar de quer realizamos recorridos todos los días para alinear y reordenar la zonas.
La central
5 mil comercios, capacidad original
15 mil negocios establecidos
20 mil visitantes al día
17 hectáreas de terreno
10 secciones
