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Acecha inseguridad al Centro Histórico de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Robo de motocicletas, vehículos, hurtos a negocios y a transeúntes son el pan de cada día en el Centro Histórico de Oaxaca, aseguró, Esther Merino Badiola, presidenta de la Alianza Empresarial y Comercial de Oaxaca (AECO), que agrupa a más de 500 mediana y pequeña empresas de la ciudad.


Agregó que se han presentado diversas agresiones a clientes de restaurantes y bares de la capital, la más reciente ocurrió la madrugada del domingo, cuando dos personas fueron lesionadas de gravedad por disparos de arma de fuego cuando se encontraban en la calle García Vigil.


“Fue una riña y los ofendidos, quienes se encuentran estables, no quisieron presentar la denuncia”, dijo Jorge Alberto Guillén Alcalá, comisionado de Seguridad Pública y Vialidad Municipal de Oaxaca de Juárez.


Boom de asaltos


La presidenta de la AECO dijo que el crecimiento del robo a negocio en el centro de la Verde Antequera es notorio.


“No hay seguridad por parte del gobierno del estado, no hay alguna prevención. Falta coordinación por parte de las diferentes organizaciones policiales para combatir a la delincuencia”, opinó Merino Badiola.


Para la comerciante la falta de empleos, además de personas que se dedican a delinquir provenientes de los estados de Puebla y Veracruz ha ocasionado este incremento en la inseguridad,


“En el Centro Histórico se ve mucho el robo de motos y de automóviles. En los negocios se roban las lámparas, y mobiliarios, además de mercancía”, destacó.


Una sucursal de la Central de Abasto


La presidenta de la AECO criticó que la calle de Armenta y López, a la altura del zócalo, se ha convertido en una sucursal de la Central de Abasto, pues esto ha llegado gente que se dedica a delinquir.


“La calle de Armenta y López se ha convertido en una extensión de la Central de Abasto, venden verduras, libros y lo que puedan, además, hay  franeleros y alcohólicos, eso ha permitido que crezca la delincuencia”, aseguró.


Señaló que la pequeña central de venta de boletos para autobuses que van a la ciudad de México, al amparo del magisterio oaxaqueño, contribuye a la impunidad al no estar regulado.


Otro problema son los indigentes, quienes hacen sus necesidades donde ellos quieren y el zócalo de la ciudad no se ha salvado.


“Aquí no se trata de buscar culpables, sino de solucionar problemas, de ayudar, incluso nosotros lavamos y barremos las calles para dar buen aspecto”, finalizó la comerciante.

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