Aunque el estado físico y fitosanitario actual del arbolado del Zócalo capitalino no pone en riesgo su permanencia, es sustancial su mantenimiento adecuado debido a que la vegetación que existe en el lugar permite purificar el aire y evitar altos índices de contaminación.
Así lo considera el maestro en Agroforestería y Silvicultura Tropical, Pablo Ruiz Meza, quien añadió que no es la utilización del área cercana al Laurel de la India para los conciertos lo que deterioran un árbol, sino la falta de atención a su salud a manos de especialistas.
Recordó que hace 30 años, se efectuó uno de los primeros diagnósticos para conocer el estado físico, sanitario y de las condiciones del área en las que se encuentran cada uno de los árboles de ese lugar, cuyo resultado fue una de las causas que provocó, que en aquel entonces, se suspendiera la circulación vehicular en el contorno del parque.
“El estrés por escaso espacio para el buen funcionamiento de sus sistemas radiculares, el peso del piso del Zócalo, las condiciones de insalubridad de la parte expuesta del suelo por basura y, los serios problemas de nutrición que enfrentan, son los verdaderos motivos de su deterioro”, dijo.
Ruiz Meza destacó la importancia que tiene la realización de un nuevo análisis para conocer el impacto de esos factores en el arbolado de la Plaza de la Constitución y las acciones correctas a desarrollar, pues la protección que se buscaba en años anteriores no se logró del todo debido a que se colocó un piso sumamente pesado que impide la oxigenación correcta del área radicular de los árboles.
“Si los árboles fueran personas, estaríamos hablando de que tienen bajas las defensas y se encuentran entonces susceptibles a cualquier ataque, por eso el bicho barrenador atacó al Laurel”, explicó.
Apuntó que adicionalmente al peso del piso en esa zona, se suma el de la cantidad de personas que por manifestaciones, plantones o permanencia temporal del área inhibe aún más la “respiración” de la vegetación.
“La vida de una planta o árbol, requiere de luz solar, agua, dióxido de carbono (CO2) y nutrientes. El CO2 y la luz provienen del ambiente, pero si no existe disponibilidad de agua y de los nutrientes que deben proceder de la descomposición orgánica o de aplicación de fertilizantes entonces el árbol está propenso a morir”, advirtió.
Señaló que para garantizar la permanencia del arbolado en el Zócalo y en cualquier parque público, es necesario un nuevo análisis del suelo en la base de los árboles y de las deficiencias del área a fin de suplir las necesidades de cada planta, situación que se advierte difícil debido al uso que se da últimamente al lugar.
