En el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto el municipio oaxaqueño de Santos Reyes Yucaná atrajo la atención mundial al ser considerada la comunidad más pobre de México; sin embargo más allá de la difusión de los problemas de sus habitantes para satisfacer sus necesidades de alimentación, salud, educación, vivienda, servicios e ingresos, no se hizo absolutamente nada para sacar de la miseria a más de 1 mil 500 hombres y mujeres que viven en ese lugar.
El Consejo Nacional de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en su informe Medición de la Pobreza Municipal 2015, señaló que el 99.9 por ciento de los habitantes de Yucaná vivía en situación de pobreza y 97 por ciento en pobreza extrema. Se prometieron entonces apoyos del gobierno federal y estatal para las familias, pero los mismos fueron exiguos y a cuentagotas.
La Cruzada Nacional Contra el Hambre, que pretendió dar una solución estructural y permanente al problema más grave en México, el hambre, apoyó a algunos habitantes con la construcción de un cuarto de tabicón y piso de tierra, pero en cambio desde el año pasado no se entrega el apoyo de 950 pesos bimestrales a los 77 adultos mayores inscritos en el padrón de beneficiarios.
Además desde el 2014 no se aplica el programa de empleo temporal en el municipio, ni el de cocinas comunitarias o cualquier otro del gobierno federal. De hecho de los 24 programas sociales que el gobierno federal aplica en todo el país, Yucuná sólo recibe dos: la distribución de leche Liconsa y el programa Prospera.
El presidente municipal Alberto Martínez Estrada ha reclamado la falta de apoyo a su comunidad: “En diversas ocasiones hemos acudido ante el gobierno del estado para pedir apoyos para el municipio, incorporaciones a programas y mejoras en educación y salud, pero no tenemos respuestas”.
En enero de este año el gobierno del estado envió a diversos funcionarios al municipio de Yucuná para ofrecer algunos servicios.
A través de las denominadas Caravanas de Desarrollo Social se instalaron módulos para brindar servicios de registro civil, asesoría a indígenas, revisión de los padrones de beneficiarios de los programas sociales, que no reciben, pero poco o nada aportan estas acciones para superar la condición de pobreza extrema de la gente.
