Santos Reyes Yucuná.- Carlos, de 21 años, y Gonzalo, de 14 años, obtenían 9 pesos diarios por elaborar sombreros de palma, única actividad que se realiza en el municipio más pobre del país, sin embargo desde hace dos meses sus ingresos aumentaron considerablemente con la pavimentación del tramo de Tres Cruces a la cabecera municipal.
Ahora, como peones, reciben 200 pesos diarios y su felicidad es manifiesta. “¡Qué bueno que el presidente López Obrador puso en marcha este programa y ojalá haya más!”.
Mientras uno acarrea grava y otro espera que se llene su bote con la mezcla de concreto, reconocen que si no tienen otra opción, migrarán a la capital del país u otros estados para vender semillas, cacahuates, dulces, bolear zapatos o lo que caiga, como lo hacen la mayoría de sus familiares, amigos y vecinos.
En el municipio es notorio el beneplácito por la obra de pavimentación, pero no tanto por la posibilidad de contar con una mejor vía de comunicación, sino principalmente porque ofrece un trabajo en la propia comunidad.
En Yucuná la pavimentación a la cabecera municipal es celebrada por los empleos que genera
Gonzalo
Gonzalo Esteban Guzmán comenta que abandonó la escuela cuando cursaba el cuarto año de primaria.
-¿Y qué haces?
-Nada, voy al monte, a veces tejo sombreros. Estoy en la casa.
-¿Desde cuándo trabajas en la pavimentación?
-Desde hace como dos meses, cuando empezó la obra.
De carácter tímido, sonríe cuando se le pregunta su opinión sobre tener un empleo.
“Está bien porque aquí no hay nada, la gente tiene que salir a buscar trabajo en otros lugares, muchos se van”.
-¿Tú te vas a ir de Yucuná?
-No, no, pero si no hay trabajo también tendré que irme.
El chico sostiene que el dinero que percibe como peón lo entrega a su mamá para que compre alimentos, porque en su casa, como en muchas otras, escasea la comida. “Yo le doy todo para que compre comida”.
Gonzalo se muestra alegre por trabajar en su comunidad
Carlos
Al igual que Gonzalo, Carlos afirma que el dinero que percibe lo entrega a su familia para comprar alimentos.
“Lo que ganamos es para la comida; aunque sea algo que estemos comiendo acá. Lo bueno que hay trabajo acá, nomás ahorita. Todos queremos trabajo para no salir lejos”.
-¿Tú ya saliste de Yucuná?
-Sí, a México.
-¿Y qué haces allá?
-Vendo dulces, semillas, pues no hay más opciones.
-¿Hasta qué grado estudiaste?
-Nada más la telesecundaria, pues cuesta mucho dinero salir para estudiar, hay que trabajar y estudiar, lo que es pesado.
Comenta que su familia trabaja la tierra pero eso únicamente les permite sobrevivir.
“Hacer sombreros sale muy barato, nueve pesos”.
El muchacho no oculta la alegría que le provoca tener un salario fijo semanal.
“Esto está muy bien, nos ayuda mucho y aquí en el pueblo”.
-¿Y cuando se acabe la pavimentación qué vas a hacer?
-Pues otra vez a volver a salir; ganamos casi lo mismo que allá pero nos conviene aquí porque no pagamos cuarto, no compramos comida; casi no conviene salir.
-¿Es difícil la vida aquí?
-Sí porque no hay trabajo, nada más el campo y eso de temporal.
El maestro
El cabo o maestro Julián Celestino Martínez Chávez manifiesta que a pesar de tener conocimientos de albañilería no trabaja en la comunidad, porque cuando se requieren sus servicios lo hace como ayuda a sus vecinos.
“No se cobra, porque no hay nada; entonces nos ayudamos nada más; solo nos apoyan con comida”.
Dice que su trabajo es el cultivo en temporada, por lo que la mayor parte del año se va a la Ciudad de México o donde Dios lo acomode para luchar por la vida, con la venta de semillas, dulces, cacahuates.
Añade que ahora ya no sale de la comunidad, porque cuida a sus nietos.
“Como están en la escuela me quedo cuidándolos, porque mis hijos salen a luchar porque aquí no hay trabajo; por eso estamos contentos porque ya llevamos más de dos meses trabajando aquí y nos pagan bien”.
Presidente del comité
El presidente del comité de la pavimentación del camino, Germán Reyes Santos, manifiesta que el costo de la obra ha aumentado porque en el municipio no tienen materiales pétreos como arena, grava o piedra, por lo que los tienen que comprar.
“Estamos viendo que tal vez no se alcance la meta de los 7 kilómetros, por eso estamos pidiendo al gobierno federal y del estado que no ayuden, porque nosotros le estamos echando ganas para salir adelante”.
-¿Cuántas personas están trabajando?
-Tengo 9 cuadrillas de 12 personas cada una, porque muchos nos pidieron permiso para ir a sembrar sus tierras ya que llegó el temporal y eso sucede nada más una vez por año; por eso los trabajadores piden permiso al comité para ir sembrar y luego cuando regresen vuelvan al trabajo.
-¿Desde cuándo no tenían trabajo en la comunidad?
-La verdad nunca ha habido trabajo, todos los que quieren trabajar deben emigrar a la Ciudad de México u otros lugares del país para trabajar en lo que sea. Ahorita los chavos que salen de la telesecundaria no pueden seguir estudiando porque sus familias son muy pobre y no puede mantenerlos en otro lado. Gracias a Dios el presidente Andrés Manuel López Obrador nos apoyó en este sentido y lo agradecemos bastante porque en verdad estamos muy pobres aquí.
-¿Cuánto pagan?
- A los chalanes les pagamos 200 pesos al día y a los maestros o cabos 400 pesos diarios, como lo establece la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
-¿De qué viven aquí?
-El único empleo es elaborar sombreros de palma pero nos los pagan a 9 pesos u 8 cincuenta, muy poco, pero además solo hacemos uno por día. Por eso mi gente está contenta, muy agradecida con el presidente López Obrador.
