Gabrielito tiene tres años de edad, es la última cirugía que enfrentan ante el padecimiento congénito.
Los rostros iluminados fueron el mejor regalo ante la adversidad.
Por un momento, las y los niños del Hospital de Especialidades olvidaron la enfermedad que los aqueja para divertirse con los juguetes que les fueron enviados por los Reyes Magos.
Una enorme sonrisa se dibuja. Los ojos se prenden de emoción. Desde la cama en la que se encuentra internado desde hace una semana, la ilusión se recupera, pues ante la adversidad los pequeños detalles se vuelven grandes acciones de esperanza.
Mónica, su abuela, lo mira desde el sillón en donde lo ha acompañado en la última noche que estará en el hospital.
Desde ahí observa las ilusiones la esperanza y la fe que lo acompaña en estas fechas en donde la magia puede hacerse realidad.
“Él nació con un padecimiento congénito, desde hace tres años tiene que venir periódicamente al hospital. Hoy es su último día y qué mejor regalo que recibir salud”, señala Mónica.
La mujer de 60 años lleva también lleva sobre sus hombros la responsabilidad del cuidado de su nieto. Se recupera satisfactoriamente en la cama del Hospital, pero su estado de ánimo no es del todo favorable pues estar dentro de cuatro paredes nos remite a la depresión.
Fue a través de donaciones como el comité Pro defensa por las reclusas de Tanivet Oaxaca reunió 60 juguetes para distribuir entre las niñas y los niños que diariamente enfrentan una batalla por su salud.
“Para nosotras es una gran satisfacción y todo un reto presentarnos en el hospital porque sabemos las necesidades que enfrentan en este lugar y sólo tenemos un pequeño aliento para hacerlas sentir bien”, señala Laura Alicia Santiago Soto, integrante del comité Pro defensa.
Fecha especial
El hospital desprende una sensación de tristeza, incertidumbre y pesadez; las familias esperan con el corazón en la mano que pronto lleguen buenas noticias pues ver a una hija o un hijo enfermo es lo peor que puede atravesar un ser humano.
Son pocas las señales de aliento que reciben, es por ello que el día 6 de enero se convierte en una fecha especial en dónde todo lo que llega es señal de buena fe.
Mónica, la abuela de Gabrielito, se encuentra emocionada y sus palabras se quedan cortas ante la emoción que experimenta bajo las sonrisas de Gabrielito qué ve con buenos ojos y con esperanza recibir un regalo por mínimo que sea.
Cada año cientos de niñas y niños son diagnosticados con diferentes enfermedades, su estado de salud se ve dificultado por las carencias que enfrentan sus familias, pues en algunas ocasiones sus madres son quienes se quedan al cuidado de ellas y ellos.
Enfrentan la soledad por haber sido abandonadas por sus parejas.
