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Sin posibilidades para estudiar, limpian parabrisas para ganarse la vida en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca de Juárez.- Marco Antonio y Jorge Gabriel, son dos jóvenes que apenas superan la mayoría de edad y se dedican a limpiar parabrisas para llevar dinero y alimento a sus familias.


Marco Antonio es un jóven originario de Salina Cruz, tiene 23 años, estudió la preparatoria pero no la terminó, llegó a la ciudad de Oaxaca hace 3 años.


Vive con su suegra y su esposa, juntos educan a sus dos hijas, una de cuatro y otra de dos años de edad.



Todos los días llega al distribuidor vial de Cinco Señores, ahí conoció a Jorge Gabriel, otro adolescente al que la falta de oportunidades lo obligó a trabajar en este crucero.


Jorge Gabriel tiene 22 y sólo terminó la secundaria, siempre ha vivido en la ciudad de Oaxaca, la falta de dinero lo orilló a dejar la escuela y ponerse a trabajar.


Cuenta que en otras temporadas se Ha dedicado a vender comida en las calles, es decir es vendedor ambulante, “medio día vendo y medio día vengo al semáforo porque a veces no vendo y todo se me echa a perder y son pérdidas y vengo a recuperar un poco aquí”, declaró.


Para ambos la jornada laboral inicia alrededor de las 08:00 de la mañana o cuando salen los primeros rayos del sol.


En esta temporada invernal el primer problema que enfrentan es el frío, “con el agua se te entiesan los dedos, y te da gripa, pero tenemos que limpiarle sino no sale”,  expresó Marco Antonio mientras mostraba en sus manos una esponja que utiliza para limpiar el cristal.


Cuando la luz roja enciende caminan hacia todo tipo de vehículos, levantan los brazos y muestran la esponja y el bote de agua con jabón en señal de trabajo.


“No le echamos a la fuerza, sino le pedimos chance a la gente, a veces por semáforo limpiamos tres carros pero no nos dan ni un peso,” pero en otras ocasiones cuentan que reciben cuatro o cinco pesos por conductor.


A diferencia de Gabriel, Marco Antonio relata que su esposa trabaja en un centro comercial, pero el salario no es suficiente “yo le vengo a ayudar, no soy malilla de la calle, nos llevamos que será $100 pesos, $150 hasta $200 para la comida nada más”.


En este punto de la ciudad se han presentado diversas agresiones hacia los automovilistas, también se ha dado cuenta de los asaltos a los peatones que transitan en este lugar.


En ocasiones como parte de la inseguridad que se vive en este zona  de Oaxaca, los dos adolescentes manifiestan que han sido retirados por la policía “llega la patrulla y nos corre porque piensan que andamos robando en esta área y nosotros no robamos”, aseguran.


Para esta temporada la situación no es tan dura, en lugar de dinero algunos automovilistas les regalan comida incluso cobijas para soportar el frío.

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