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Recuerda Gobernador de Oaxaca a fallecidos del terremoto durante el Grito de Independencia

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca de Juárez, Oax.- “¡Hoy Oaxaca está de luto, pero estamos de pie!”,  fueron las primeras palabras que pregonó el gobernador Alejandro Murat Hinojosa al encabezar desde el balcón principal de Palacio de Gobierno su primer Ceremonia con motivo del 207 aniversario del grito de Independencia.


En un ambiente de patriotismo pero con la solemnidad que guarda el estado de luto por el que se encuentra Oaxaca por las 78 víctimas que dejó el terremoto del 7 de septiembre, el gobernador inició este acto solemne exclamando los nombres de cada uno de los héroes que nos dieron patria y libertad, recordando en su arenga a Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende, Aldama y Matamoros, Leona Vicario y Vicente Guerrero, a lo que los asistentes respondían con fervor cívico y con júbilo “¡Viva!”.


Ante cientos de miradas de oaxaqueñas y oaxaqueños que se dieron cita al Zócalo de la Ciudad, el Jefe del Poder Ejecutivo exclamó a gran voz: ¡que vivan los héroes que nos dieron patria y libertad!, ¡Viva la Independencia Nacional!, ¡que Viva Oaxaca!, ¡que viva Oaxaca!, ¡que viva México!, ¡que viva México!, ¡que viva México!, ondeando la bandera nacional y repicando las campanas en alusión del movimiento independentista, cuando el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla protagonizó el Grito de Dolores.


El mandatario estatal, a las 22:50 horas rememoró este movimiento que tuvo su origen el 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla llamó al Pueblo mexicano para defender su libertad y soberanía.


Posteriormente la Señorita América 2017, Mara Stephany Pinacho Martínez y sus coristas Evelyn Rocío Rojas y Xóchitl Leticia Hernández, interpretaron el Himno Nacional Mexicano, acompañadas por la Banda de Guerra de la 28 Zona Militar.


Acompañaron al gobernador Alejandro Murat en esta ceremonia patriótica, su esposa Ivette Morán de Murat, sus tres hijas y su hijo, así como los representantes de los poderes Legislativo y Judicial del Estado.


En esta ocasión el Palacio de Gobierno lució en su frente un moño negro en señal de luto, asimismo los tradicionales fuegos pirotécnicos y la música que tradicionalmente acompañaba año con año este festejo nacional, fueron suspendidos en memoria de las y los oaxaqueños fallecidos. De igual manera el Desfile Cívico Militar que cotidianamente se realizaba el 16 de septiembre fue suspendido por esta misma causa.


Diversos municipios del estado también acordaron suspender sus actividades alusivas a las fiestas patrias sobretodo en la región del Istmo de Tehuantepec.


¡Oaxaca, de luto, pero de pie!


Jaqueline Robles


La conmemoración de 207 Aniversario de la Independencia no fue igual que en otros años; Oaxaca está de luto, y esta vez la algarabía por la libertad que nos heredaron los héroes en 1810, fue rebasada por el dolor ocasionado por el terremoto del 7 de septiembre pasado.


Aunque los restaurantes que rodean al Zócalo lucían llenos y los músicos de algunos de ellos trataban de contagiar alegría, el ambiente no fue el mismo.


A las 10.30, los pocos asistentes pedían a gritos el inicio del acto... no hay nada que celebrar, volver a casa urge.


A las 22:49, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa asomó al balcón, flanqueado por su esposa -vestida de luto- y sus hijas. Adentro, la entrega de bandera que comúnmente es precedida por la Marcha Patriótica, encabezada por el edil citadino, fue tan breve como el grito lanzado por el mandatario.


"Hoy Oaxaca está de luto, pero estamos de pie", fue la expresión que precedió a los vítores dedicados a los héroes de la Independencia.


Afuera, frente a un edificio gubernamental que luce un moño negro y cuya luz apenas deja ver las banderas mexicanas que lo adornan, la gente lanzaba vítores cargados de tristeza... luego el Himno Nacional interpretado por la Señorita América que salió sola del Palacio y se perdió entre el público y la banda de guerra.


Sólo cuatro minutos bastaron para el acto, porque en Oaxaca pesa el duelo por los hermanos perdidos, la angustia por quienes perdieron todo y el temor de volver a vivir la pesadilla.


En agradecimiento al apoyo de la poca gente que estuvo presente el gobernador y su esposa salieron una segunda vez al balcón para saludar por breve tiempo a la concurrencia.

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