El DIF Oaxaca recibirá un subsidio de 2 millones 400 mil pesos del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) federal, para la ejecución del Programa Salud y Bienestar Comunitario para el ejercicio fiscal 2020.
De acuerdo al convenio suscrito entre ambas dependencias, el DIF estatal deberá iniciar el ejercicio de los recursos transferidos antes del término del segundo trimestre del año en curso, por lo que, a partir del primer día de julio del año corriente, el recurso asignado deberá reportarse como ejercido.
Añade que los recursos que no se destinen a los fines autorizados en el convenio y en las reglas de operación, que no se encuentren devengados, debidamente documentados e informados al 31 de diciembre de 2020 o bien, que algún órgano fiscalizador detecte desviaciones o incumplimiento en su ejercicio por parte del DIF estatal, deberán ser reintegrados por éste a la Tesorería de la Federación, en los términos que señalen las disposiciones aplicables, incluyendo rendimientos financieros e intereses, debiendo informar por escrito al DIF Nacional.
Salud, prioridad
De acuerdo al DIF Nacional el Programa Salud y Bienestar Comunitario comenzará su aplicación este año, en sustitución del Programa de Desarrollo Comunitario Comunidad DIFerente (PDCCD), y aunque continuará apoyando a las localidades de alta y muy alta marginación, fomentando la organización, la participación social, el desarrollo de capacidades y la implementación de proyectos comunitarios.
Centrará su propósito en fortalecer la salud y el bienestar comunitario.
Añade que a través de este programa se busca fortalecer el bienestar comunitario, entendido como la presencia de capacidades individuales y colectivas que, desde un enfoque de derechos, se orientan a generar alternativas de solución para la satisfacción de necesidades básicas (comida, agua, protección, ingreso, seguridad y trabajo), el mantenimiento o mejora del entorno ecológico, una convivencia bajo los términos de igualdad y solidaridad, así como la prevención y resiliencia ante emergencias y desastres expresados a través de siete componentes.
Manifiesta que estos componentes constituyen formas de comportamiento humano cotidiano que expresan el desarrollo individual y colectivo de capacidades para el autocuidado, la recreación y manejo del tiempo libre, la gestión integral de riesgos, los espacios habitables sustentables, la alimentación correcta y local, la sustentabilidad, la economía solidaria y la organización para la autogestión. Estas prácticas favorecen el control sobre los determinantes sociales de la salud lo cual contribuye a mejorar el bienestar de las personas, las familias y las comunidades.
