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Preocupa aumento de indigentes en Huatulco, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN PEDRO POCHUTLA, Oaxaca.- Deambulan por calles y parques; para ellos no hay día ni noche, a veces ni siquiera mañana. Viven o sobreviven sus días “taloneando” algunos pesos para el “meke”, para el “pegue”, para evitar el vértigo y regresar a su nube de aturdimiento, de fugaz alegría.


Son los teporochos, los sin casa, los llamados integrantes del “escuadrón de la muerte”, el rostro incómodo de los destinos turísticos, de las sociedades que se dicen civilizadas y los invisibilizan, el reflejo más crudo de la inequidad y la falta de oportunidades.


En la Costa es frecuente verlos en grupos, en lugares que adoptan como sus hogares temporales, en parques, plazas o rincones donde puedan conseguir fácilmente su dosis de mezcal barato cada cierto tiempo, y al mismo tiempo retozar sin reparo.


Fenómeno en aumento en la Costa


Para nadie es un secreto que su presencia va en aumento. Recientemente, a través de redes sociales, ciudadanos de Huatulco han evidenciado diversas estampas en las que se observa a indigentes alcoholizados dormir en bancas del parque central de La Crucecita, en el camellón frente a la terminal de autobuses de primera y en lugares como el parque Las Ollas y Rufino Tamayo.


En la mayoría de casos, las reacciones han sido de rechazo, de incredulidad y hasta de cierta animadversión por lo que señalan “genera una pésima imagen para el destino turístico”.


Nadie sabe cuántos son, en qué proporción y bajo qué circunstancias aumentan conforme el paso de los días, y sólo cuando algo grave les pasa hay injerencia de las autoridades.


Dos muertes en 24 horas


En 24 horas, dos indigentes fallecieron por efecto de su alcoholismo crónico y abandono. El primero de ellos, un hombre de unos 50 años, fue encontrado la mañana del pasado martes inmóvil y con signos de congestionamiento en una de las bancas de la agencia municipal de Puerto Escondido.


Mientras tanto, el miércoles, ciudadanos dieron aviso de la presencia de un hombre con alto grado etílico tirado en una banqueta en La Crucecita, que falleció alrededor del mediodía, al llegar al Centro de Salud para su atención.


Según Graciela Flores, directora del DIF municipal de Santa María Huatulco, el fenómeno de personas que viven en situación de calle va en aumento. Los lugares donde se concentran son ya conocidos por los habitantes, y aunque algunos cuentan con familiares en la zona, en la mayoría de los casos, ésta omite hacerse responsable y los deja en el abandono.


Centroamericanos se suman a las cifras


Según la funcionaria, en los últimos meses se ha registrado la existencia de extranjeros en situación de calle, principalmente centroamericanos que en su trayecto hacia la frontera norte se quedan por temporadas en Huatulco y no tienen dónde quedarse, además de que muchos presentan problemas de alcoholismo y drogadicción.


Luego de admitir que no existe un cálculo fidedigno sobre la cantidad de personas en situación de calle, Flores recalcó que cuando algún indigente o alcohólico atraviesa por un grave problema de salud o legal, se trata de localizar a sus familiares, a veces en coordinación con el DIF estatal.


Alcoholismo, desde muy cortas edades


A pesar de que la indigencia está directamente relacionada con la crisis social y económica generalizada que sacude a nuestro país, los síntomas de descomposición se presentan desde la familia, según lo que considera Antonio, un consejero de la central de ayuda Alcohólicos Anónimos (AA) de la región.


El problema del alcoholismo se ha agravado en los últimos años, al grado de que existen niños y adolescentes de primaria y secundaria que ya ingieren bebidas como algo cotidiano, lo que se agrega a la permisibilidad del consumo de alcohol y hasta drogas en polos turísticos como Huatulco.


Falta prevención y atención a enfermos


“El problema de alcoholismo en Huatulco se agrava por la gran cantidad de cantinas que existen. Hay indigentes, gente que ya no llega a dormir a su casa, gente que no tiene dónde vivir y que se junta en parques como el de Las Ollas o enfrente de la terminal, jóvenes que se drogan y toman en exceso y se van quedando así, en su casa ya no los quieren y ahí duermen. Es un espectáculo denigrante ver a gente así y ver cómo se la pasan pidiendo dinero para seguirse alcoholizando”, asistió el consejero de AA.


El entrevistado consideró que deben existir espacios donde los enfermos alcohólicos y drogadictos puedan rehabilitarse y reintegrarse socialmente; entre ellos se ubican los grupos de ayuda de Alcohólicos Anónimos, pero además, habría que promover una campaña permanente de información en las escuelas para evitar que el problema crezca y se torne incluso en un tema de seguridad.

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