El número de personas que puede tener acceso a una canasta básica en el estado es cada vez menor. Mientras que en segundo trimestre de 2016 el 60.7 por ciento de las familias oaxaqueñas vivían en pobreza laboral, en el mismo lapso del 2017 este índice creció al 63.1 por ciento.
Cuando hablamos de canasta básica, nos referimos a un conjunto de bienes y servicios esenciales para satisfacer las necesidades básicas para el bienestar de todos los miembros de la familia; esto es alimentación, vestuario, vivienda, mobiliario, salud, transporte, recreación y cultura, educación y bienes y servicios diversos.
La pobreza laboral, en tanto, es aquella condición de una persona o familia que pesar de tener un trabajo, no cuenta con los ingresos para satisfacer sus necesidades básicas y mucho menos para mejorar su nivel de vida.
El semáforo de la pobreza laboral ubica a Oaxaca en foco rojo debido a que ésta se sitúa por arriba del promedio nacional, la cual es de 40.1 por ciento.
La página mexicocomovamos.mx, señala en su página oficial que el porcentaje de población en pobreza laboral casi alcanza el nivel del cuarto trimestre del 2014, lapso en que el estado enfrentó el pico más alto en este sentido con 64.5 por ciento.
Desnudan pobreza
El indicador de pobreza laboral despeja los espejismos que puede causar el índice de creación de empleos. Es decir, es posible que las cifras revelen un crecimiento de fuentes de trabajo; el problema es que, en ocasiones, esos empleos no generan los recursos necesarios para sostener a una familia de acuerdo con sus obligaciones.
Uno de estos ejemplos es Adriana, una mujer que trabaja como mesera y lava losa en una fonda en el centro histórico de la capital. La mujer, de 30 años de edad y con dos hijas, labora de lunes a domingo, de 9 a 16:00 horas o más si se requiere, por un sueldo de 900 pesos semanales, es decir 128 pesos diarios, sin prestaciones de ley.
La mujer desglosa sus ingresos y los compara con los gastos diarios. En esta lucha de fuerzas, el dinero que gana por su jornada de trabajo es vencido por los gastos básicos como alimento, transporte público y pago de vivienda.
