“Las campañas negras, como las que sufre hoy Andrés Manuel López Obrador, rompen las dinámicas democráticas y siempre son financiadas por dinero negro, es decir con recursos fuera de fiscalización, que provienen de poderes económicos y políticos fácticos e, incluso, del crimen organizado”, afirma el director del Instituto Madrileño de Comunicación Política, Abraham Mendieta Rodríguez.
Señala que en México existe una simbiosis entre el poder económico y el político.
“Por eso Andrés Manuel lleva mucha razón, desde mi punto de vista, cuando dice que es fundamental separar el poder político del económico, porque tienen lógicas de toma de decisión completamente distintas; el poder político tiene que ser democrático y el económico desgraciadamente no lo es, entonces no pueden tomar decisiones en la misma mesa”.
Contestan a los ataques
El politólogo español comenta que generalmente las campañas negras suelen ser muy efectivas, sin embargo es sorprendente ver cómo cada elemento de campaña negra nuevo que sale en contra de López Obrador, al día siguiente se revierte por parte de los ciudadanos, en las redes sociales o, incluso, con movilización popular real.
“Como la de los estudiantes de la UNAM que salieron diciendo yo soy universitario y estoy con AMLO, después del sondeo tramposo de un diario nacional; eso hace que este tipo de estrategias comience por otro lado, como los rusos, los millennial, el debate, porque ya no pueden articular políticamente un discurso tramposo en su contra”.
“Las campañas negras rompen la dinámicas democráticas, atenta contra un debate honesto sobre las distintas propuestas del país. Ahora, está bien que haya confrontación de ideas, de proyectos, porque sin esto no hay democracia, el problema aquí es si se miente, si se tergiversa información, si se utilizan las redes sociales de manera tramposa, como hicieron con Cambridge Analytica, que curiosamente también prestaba servicios al PRI”.
Contra las malas prácticas
Recuerda que el mes pasado escuchó a un candidato del PRI en Morelia, Michoacán, decir que van a ganar la elección como sea, apretando un botón o matando a un cabrón.
“Ese es el nivel de la élite política tradicional en México, ésa es la soberbia de quienes no creen que pueden perder una elección, de los que creen que las elecciones no se se ganan en las urnas”.
“Creo que lo que ha entendido López Obrador perfectamente es que las elecciones se ganan en las urnas, pero también necesitan de un diálogo y un consenso amplio con los distintos sectores de lo social y no es casualidad que se esté sentando con empresarios que tradicionalmente no eran aliados o con miembros que vienen de la élite política para explicarles que un poquito de igualdad, de justicia y equidad no le viene mal a nadie; que al contrario, porque estoy seguro que los empresarios quieren dejar de ser extorsionados y quieren pagar impuesto y hacer negocios legalmente, no vivir con miedo a la inseguridad, no quieren encerrar a su familia para que no les pase nada”.
El Maestro en Política Mediática por la Universidad Complutense de Madrid, asevera que el PRI, PAN y PRD son cascarones vacíos, carecen de legitimidad.
“No tienen más que estructuras completamente viejas, que solo se engrasan de operación electoral y habría que ver en esta elección operan o no operan; yo creo, por ejemplo, que los sectores del PRI, es decir la CTM, CNC y CNOP no van a operar para José Antonio Meade, así como los pesos estatales del propio frente de Ricardo Anaya. A mi gustaría ver si Enrique Alfaro Ramírez, candidato de Movimiento Ciudadano al gobierno de Jalisco, va a operar para Anaya, creo que va a operar para sí mismo; el PRI y el PAN están carentes de un proyecto colectivo, de un programa”.
Subraya que estos partidos no son grupos de construcción política, sino de interés privado.
“Por consiguiente operan para ellos y así es difícil que lleven a un candidato a la presidencia de la República, por eso ni Meade ni Anaya levantan”.
Sostiene que los tribunales electorales deberían fiscalizar las campañas negras en las redes sociales. “
Debería ser obligatorio que una publicidad política pagada se supiera, al menos, quién la pagó, por lo menos que se conozca quién presta el nombre para esta actividad porque no se puede en el total anonimato hacer publicaciones en nombre de partidos políticos cuando no son cierta y las redes sociales, especialmente Facebook, que lo hace porque es un gran negocio, son muchos, muchos millones, no fiscalizados”.
