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Amenaza frío a habitantes en pobreza de la capital de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El frío que se lanza con fuerza hacia la casa de Amelia Juárez y Vidal García ubicada dentro del cinturón de pobreza urbana de la capital del estado, en donde un suéter, dos cobijas y una colchoneta vieja, es todo lo que tienen para hacer frente a la temporada invernal.


“Parecemos cerillitos dentro de su caja cuando nos acostamos. Echamos a los chamacos enmedio. Nos cubrimos con lo poquito que tenemos y así hacemos el intento por dormir”, explica Amelia mientras frota sus manos para darles calor, pues aún cuando el sol comienza a desplegarse, la sombra del lomerío deja caer un aire congelado.



“Realmente preparados para enfrentar el frío no estamos debido a la falta de trabajo. Ahorita nuestras principales necesidades son otras y nos tenemos que acostumbrar a pasar el frío como nos enseñaron nuestros padres: juntitos y pegaditos”, expresa Vidal quien lleva dos semanas sin empleo.


La familia como la mayoría de quienes viven en el sector 4 de Lomas de Jacinto, enfrentan pobreza severa y en algunos casos multidimencional debido a que no tienen acceso a servicios básicos o a la compra de alimentos de manera diaria.


Cuando eso pasa, señala Vidal, “acudimos al banco de los pobres: el Monte de Piedad y empeñamos algo que nos permita tener dinero para comer”.



La precariedad que viven a falta de empleo les ha impedido colocar vidrios a las ventanas de la casa así que éstas se encuentran tapadas con algunos trapos y cartón. De la misma manera no pueden adquirir más cobijas o suéteres porque el dinero no alcanza.



Cada integrante de la familia tiene sólo una chamarra para afrontar el invierno. Al lugar, aseguran, desde hace más de diez años no llegan los programas de ayuda a personas en vulnerabilidad por frío.


“Fue hace diez años cuando personal de protección civil vino y nos dejó una colchoneta, pero es lo único, de ahí en fuera nada de ayuda”, aseguran.



Sin nada


Enrique Castellanos, hermano de Amelia vive en una casita de lámina empotrada en un pequeño voladero. Dentro sólo hay un pequeño mueble de madera en donde colocó cartones como colchón. “Ayer me regalaron una cobija y un suéter. Es todo lo que tengo”, señala.


En el patio Enrique encendió una fogata con basura para poder calentar el ambiente. Al igual que su cuñado lleva dos semanas sin empleo.

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