El nacimiento
El nacimiento de Rosy Bracamontes transcurre en Tres Valles, Veracruz, colindando con Oaxaca; esta ciudad le roba el corazón. Sus padres, como todos, siempre buscan la forma de que sus hijos estudien; y la niña Rosy, no podía quedarse sin conocer las letras, así lo hizo con la primaria y la secundaria.
Motivada por el arte, le da por el dibujo, iniciando su inspiración como cualquier niña, que nunca sabe lo que viene. Rosy fue creciendo y con ella, su anhelo de pintar, lo que se estabilizó cuando contrae matrimonio, entregándose a los quehaceres domésticos; pero aún así, no desaparecía de su mente la idea de incursionar en la pintura; tenía la disposición de plasmar lo que pensaba, pero no lo llevaba a cabo porque no existía quien alentara su disposición, ya que su familia no la entendía en su aspiración artística.
Sin embargo, pensaba en sus propias ideas, pero no encontraba el suficiente apoyo y en una ocasión, ya radicada en Tuxtepec, Oaxaca, tuvo el conocimiento de una exposición del pintor oaxaqueño Rufino Tamayo, a la cual acudió, con la idea de conocer personalmente al genio de la pintura a nivel mundial y tan luego lo vio, ambos estrecharon sus manos, en tanto que Rosy le dice: “Me encanta su obra, me gustaría pintar… " El maestro respondió: “Pinta si te gusta, ese es el camino que debes seguir”. Para entonces, Rosy ya contaba con la edad de 17 años.
La creatividad
Apartir de la sugerencia del maestro Rufino Tamayo, Rosy Bracamontes ya tiene su línea trazada, busca con gran pasión como toda chica inquieta, expresar su arte; para ello, se rodea de todo lo necesario montando su taller e inicia sus trazos en el lienzo, deslizando el pincel que la va conduciendo por la estética de una pintura muy suya, con mucha originalidad y colorido.
Pero el camino no ha sido fácil, porque se desvió unos años; vuelve a retomarlo a la edad de 33 años, reinventando su vida de manera didáctica, acudiendo a diversos talleres para completar su formación.
En el 2016 fue galardonada con el premio Ray Tico Internacional de Puerto Rico, por su trayectoria como artista plástica y docente en favor de la niñez. Actualmente es docente de la Casa de la Cultura “Ing. Víctor Bravo Ahuja", en la comunidad de Tuxtepec, Oaxaca.
Ha participado en diferentes exposiciones tanto colectivas como individuales.
Rosy describe su pasión de esta manera: “En la pintura encuentro la libertad; los límites no existen, son geográficos; te dicen que eres de aquí o allá; pero en tu mente no deben existir, puedes viajar con tu mente, crear, hacer muchas cosas a través de la imaginación”.
Bracamontes busca el tema en las regiones, las motivaciones muy nuestras que no son publicitadas porque no se han descubierto; sin embargo, ella las visualiza en su pintura y las explica, plásticamente hablando.
Una crítica
Rosy Bracamontes es una mujer exquisitamente sensible, se exige a sí misma para darnos lo mejor de su arte pictórico, transmitiendo la alegoría del colorido de su obra, que cobra vida cuando contemplamos y nos recreamos en sus óleos.
En su búsqueda constante, va adquiriendo nuevas técnicas, con materiales diversos para dar rienda suelta a su creatividad. Y lo que más influye en ella, es precisamente su estadía en Tuxtepec, Oaxaca.
