La partida de Gauguin recibe, imponente, al visitante. Se trata del cuadro más reciente del artista oaxaqueño Maximino Javier (Santa Fe La Mar, Valle Nacional, 1948) que conforma la exposición Del júbilo a la pasión, que inaugurará este viernes en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (Mupo).
El inmueble de arquitectura colonial del siglo XVI acoge esta muestra en la que el observador podrá ver varias etapas del pintor, ya que la exhibición recopila 40 años de trabajo. El nombre de la exposición es el mismo del libro, publicado por el sello Black Coffee Gallery, en el que se reúnen 135 piezas, entre óleos, acuarelas, gouaches y dibujos.
Maximino Javier inaugurará el próximo viernes una muestra retrospectiva de su obra, en óleo. FOTO: Carina Pérez García
Aunque no se montó completa, Del júbilo a la pasión es un recorrido por los óleos más representativos del fundador del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo (TAPRT), quien también formó parte de la primera generación de dicho espacio.
Al recorrer la muestra, el espectador podrá ver distintos momentos del proceso creativo del artista originario de la Chinantla, tanto en personajes, como en su paleta de color y temáticas, ya que su obra es una fiesta en el sentido de los personajes y la gama de tonos que utiliza.
Más de 40 años de trabajo del fundador del Taller Rufino Tamayo se podrán apreciar al recorrer esta exhibición. FOTO: Carina Pérez García
Cada cuadro de Maximino Javier da cuenta del amor que le tiene a la pintura, una declaración constante en su obra que deja constancia de su dedicación al arte. Contento de poder mostrar su obra en el Mupo, tras varios vericuetos que sorteó la llegada de esta colección a la ciudad, comparte en entrevista, que Oaxaca ha dado un paso considerable en la plástica, en relación con lo que se hacía en 'su tiempo'.
"Cuando inicié en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo no había esa perspectiva que hay ahora dentro del arte, los chavos están muy informados, ven lo que pasa en otros lugares del mundo y eso es bueno. Hay una amplitud de visión con respecto al arte, por lo que creo que está en un punto importante dentro de la creación artística".
La influencia de Tamayo
Autor Maximino Javier, óleo sobre tela, 150 x 250 centímetros, 2007.
Maximino Javier sostiene que es admirador de Rufino Tamayo a quien le reconoce su seriedad y sus exploraciones en su obra. En ese sentido lo recuerda como un artista que estaba en constante búsqueda de técnicas y de personajes.
"Me baso mucho en él, no trato de pintar como él, pero quiero tener ese camino que él llevó, eso me satisface a mí. Lo que trato de cambiar es eso, estar al día con lo que se ve y hay, sobre las técnicas y las formas de tratarlas, el color, la profundidad y los materiales que se usan, por eso siempre estoy pendiente de encontrar nuevas técnicas".
El artista se considera autocrítico, sostiene que una forma de saber que va en buen camino con una tela es que principalmente a él le gusten. No le preocupa tanto lo que los demás vayan a decir de su pintura, si no que a él le guste y que le convenza.
Cada cuadro de Maximino Javier da cuenta del amor que le tiene a la pintura.
"Me siento satisfecho después de ver mis cuadros mucho tiempo después de que los realicé y que estos me gusten. Mi trabajo habla bien de eso, es muy difícil de que algo me convenza, si mi propio cuadro no me gusta lo digo abiertamente, soy bastante autocrítico".
Al hablar del momento en el que se encuentra como artista, confiesa que no se siente artista: "siento que es mi trabajo y que trato de hacerlo lo mejor que puedo todos los días, pero hasta ahí. No aspiro a otra cosa que seguir haciendo esto, que es lo que me anima a mí a estar activo. Esto, mi trabajo, es lo máximo".
Música Nocturna, óleo sobre tela, 100 x 150 centímetros, 2008.
Actualmente el creador originario de la Cuenca está retomando el gouache. También está trabajando en esculturas en bronce y cerámica, esta última en el taller del maestro Claudio Jerónimo, en San Agustín Etla. "Para mí estas experimentaciones son algo novedoso, me siento contento de trabajar en ello, pero nunca dejaré de pintar óleo".
A partir del próximo 17 de marzo el Mupo acogerá esta exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 31 de julio. La colección forma parte de la Fundación Black Coffee Gallery y previamente fue mostrada en Guadalajara.
