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Javier Hernández Santiago: del realismo poético a la fantasía

Foto(s): Cortesía
Redacción

La acuarela es una técnica ilusoria, que alude a la relación entre la luz y color; más que una técnica productora, el conocimiento de los métodos para mezclar los pigmentos y tintes con agua se remonta a los primeros intentos humanos de decoración primitiva y también a la decoración de manuscritos.


El artista plástico, talentoso acuarelista y arquitecto de profesión, Javier Hernández Santiago, afirma que la acuarela está compuesta de muchas pinceladas, pero la suma de ellas la convierte en una pintura fascinante.


Respecto a su vida personal, señala que "cerrando un capítulo muy negro en la UNAM, motivado por una mujer, me doy otra oportunidad para estudiar, ser alguien en esta vida. Arreglo todo para realizar examen de admisión en la Universidad Metropolitana en el plantel Xochimilco para estudiar Arquitectura; ahí retomé las técnicas del dibujo con lápiz y lápices de colores, que había iniciado en la etapa de la secundaria al igual que con tinta china, acuarela y wash, practicando todos los días, pero con especial dificultad para dominar el agua; esto hace que poco a poco empiece a enamorarme de esta técnica con el objetivo de dominarla.


Agrega que "en 1992 me enfrento de lleno a la acuarela en el taller de dibujo; aún recuerdo las palabras del docente: 'todo el curso nos dedicaremos solo a la acuarela, no más'; me olvidé de las otras materias para enfocarme solo en esta técnica, tenía que dominarla".


Añade que "a finales de 1992, realizo mi perspectiva del proyecto final del curso, hacer un mercado y escoger la técnica de pintarlo con acuarela, la realizo en 20 minutos y la calificación que me otorgaron los docentes fue de 9.5. Este momento en mi vida marca un antes y un después como dibujante, mi cerebro hace un cambio radical: toda imagen interesante que registran mis ojos; en automático mi  cerebro lo convierte en acuarela, en 1995 recibo el título de licenciado en Arquitectura; ese mismo año regreso a Oaxaca para iniciar otro reto importante, ejercer la carrera y así lo hice durante varios años, pero ejerciendo mi profesión me doy cuenta que no puedo alargar más el inicio del taller de acuarela y en 2010 empiezo a realizar los primeros trabajos previos al taller".


Señala que "en 2011 inicié de manera formal el proyecto de acuarela, y tres años después inicio también el  proyecto de dibujar/ pintar con lápiz; ya en 2018 participé en una muestra colectiva, en 2019 tengo una exposición individual en la UABJO, y de ahí he participado en varias exposiciones individuales y colectivas, pero se ha llegado el momento de volver a tomar la arquitectura de manera independiente".


Javier Hernández Santiago retoma las palabras de Sigmund Freud: “He sido un hombre muy afortunado en esta vida, nada me ha sido fácil” .


Así nos despedimos de este talentoso artista que pone un sello de autenticidad en su trabajo, con la certidumbre de que el camino es largo y que la tarea es ardua, que siempre hay que superar lo andado y expresarse de acuerdo con el propio sentir.

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