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Eduardo Ramírez Rivera: el pintor de la libertad

Foto(s): Cortesía
Redacción

La pintura no es sólo una fuente del espíritu, también tiene alma; en lo espiritual, la pintura dirige nuestra atención hacia la eternidad, y al mismo tiempo nos acerca a la libertad, como es el caso de este singular artista plástico Eduardo Ramírez Rivera, quien es originario de nuestra Verde Antequera.


Al preguntarle acerca de su obra, nos cuenta: “Mi pintura ha llevado, como todo artista, un proceso, pintando inicialmente realismo fotográfico, pasando por el surrealismo y últimamente me ha llamado la atención el constructivismo geométrico y lineal; siento cierta influencia de Matisse y Kandinsky, y un escultor polaco Paul Orlovsy.



"Mi descripción global es que los mejores paisajes ya los pintó Dios, y el artista debe proponer por lo menos 'algo' propio a cada paisaje que lo haga diferente; en consecuencia, el realismo figurativo es lo que gira en mi cabeza, independientemente de lo que plasmo en el lienzo.


"Me motiva a pintar el deseo innato que descubrí desde que tenía uso de razón; desde pequeño fui autodidacta, no obstante, no me dediqué al arte, pues opté por estudios profesionales, los cuales concluí en Administración de Empresas con un postgrado en el ITESM; como siempre mantuve la inquietud de la pintura, fue hasta los 50 años que decidí prepararme tomando clases; durante cuatro años asistí a talleres libres del Instituto Veracruzano de la Cultura, y viajaba a Oaxaca para tomar clases de pintura y escultura en el taller ISHUAKARA del maestro Armando González 'Fregger', en la calle de Cosijopí.


"Pinto para mí, pues antes de jubilarme tuve problemas de salud y mi médico me recomendó una terapia ocupacional; entonces, siendo una terapia, yo disfruto pintando, pinto por libertad, por vocación, no por obligación y eso me permite un sentido de realización único; suceden experiencias tan bonitas con la pintura, que en ocasiones me pregunto si todos en algún momento pueden experimentar esa sensación de sentirse poderosos con lo que hacen, no poder sobre otros, sino sobre uno mismo.



"De mi obra espero algo como con Van Gogh; no me interesa que nadie más la reconozca, pero sí que quede una huella de que pasé por este mundo; a los jóvenes les diría que tengan cuidado con lo que sueñan porque lo pueden hacer realidad; para mí, mi pintura es un sueño hecho realidad, pero porque nunca lo solté”.


Algunas de sus exposiciones más recientes, son: Exposición individual en el Museo de Veracruz; Exposición colectiva México-Colombia del Festival Internacional de las  Artes (FIA);  Cuatro Exposiciones individuales con motivo de los 500 años de la Fundación de Veracruz; Dos exposiciones virtuales internacionales colectivas de artistas emergentes; Murales en azul, colectiva con artistas de todo el país; Colores y sabores de México (Los Angeles, USA); en el espacio cultural “El Venadito” de Lila Downs.


Actualmente forma parte del colectivo oaxaqueño “Pintando Esperanzas” y es cofundador del colectivo artístico VERAC, de artistas plásticos del Puerto de Veracruz.


 


"Pinto para mí, pues antes de jubilarme tuve problemas de salud y mi médico me recomendó una terapia ocupacional; entonces, siendo una terapia, yo disfruto pintando, pinto por libertad, por vocación, no por obligación y eso me permite un sentido de realización único".



 

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