¿Dónde nació?
Adriana Navarro nació en la Ciudad de México, en un hogar lleno de comprensión y afecto; inicia sus primeros estudios, de ahí que se defina por inscribirse en la Escuela de Diseño del Instituto Nacional de Bellas Artes; a partir de entonces tiene empleo como diseñadora gráfica, rotulación por computación, diseño editorial, portadas promocionales, diseño para la difusión cultural y diseño de carteles.
Por cierto, trabajó en Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca, laborando el diseño en color en la página de la sección social y deportes, así como el suplemento.
En la Escuela de Diseño no se concretó a una sola rama sino a la fotografía, grabado, serigrafía, ilustración, lo que le permitió explorar su propia creatividad, en diferentes caminos, técnicas, formas y materiales; al venir a radicar a Oaxaca, le renace espiritualmente una nueva visión de vida, con madurez interior, lo que le permite confiar en sus capacidades para concretar esas formas que durante casi 20 años vivieron solo en su memoria.
Así, saliendo del capullo, se abre para experimentar errar y acertar, en la creación de construir un sueño a través de la escultura, la pintura y el arte objeto. Fue entonces cuando desarrolla desde ese año, su propuesta visual y actividad social, “Crisálida alma Natura”, donde la reflexión íntima e individual va hacia el espectador, lo que es parte esencial de la obra, retomar el vínculo amoroso con la madre naturaleza, con nuestro ser interno, con la divinidad de cada uno de nosotros.
Por eso, es necesario recomendar la divinidad en cada uno de nosotros, recordar nuestro derecho a la unidad y la permanencia de todo lo que nos rodea.
Creando
Adriana Navarro es una gran artista, ella experimenta con barro, madera, restos de la naturaleza, acuarelas, acrílicos. Tiene en su existir una creatividad que se expande en cada trazo, en cada pincelada, haciendo de la experiencia constante, los elementos nuevos para seguir creando, imaginando y realizando; esto es como el amor, la creatividad entre más se comparte, más crece.
Su proyecto "Crisálida" es su sueño que germina de manera formal, es el tiempo donde surge la afluencia perfecta entre materiales, ideas maduras y experiencia plástica adquirida para realizar en forma tangible; es un proceso personal de cambio interior, a partir de la búsqueda de conexión común del ser humano.
Más allá de la distancia, del tiempo, del género, del idioma o de las creencias, es blanca porque es luz y su figura, aunque carece de facciones, representa la forma femenina, es la parte que requerimos valorar y tomar para encontrar el equilibrio por ahora le hace tanta falta al mundo; ya identificar con una crisálida es encontrar ese punto sensible, fuerte y sabio, que se alberga dentro de cada uno de nosotros.
Crítica
Navarro, por todo lo mencionado, tiene una búsqueda de la liberación de su ser que espera en su interior y que se niega a ver, tal vez porque cree que sola no puede acceder a él; sin embargo, es posible porque tiene la madera suficiente de coludir una figura con la otra, o sea, sabe unificar lo que intenta decirnos en todo su arte creativo e imaginativo.
La cuestión está en ella misma, que plasme lo que ya contiene en su ser de mujer con trayectoria, con una gran experiencia que Oaxaca le ofrece el campo inerte sin prohibiciones para su propio futuro; solo es cuestión de cruzar fronteras, ir más allá de donde se encuentre la gente que la entienda en su imaginación.
