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Siete años del infierno Sirio

Foto(s): Cortesía
Redacción

De la sangrienta represión de manifestaciones prodemocráticas por el régimen de Bashar al Asad a la emergencia de grupos yihadistas y la intervención de potencias extranjeras, éstas son las etapas claves del conflicto en Siria, que entró en su octavo año.


Esta compleja guerra dejó más de 350 mil muertos y millones de desplazados y refugiados.


Revuelta y represión


El 15 de marzo de 2011, en el marco de la Primavera Árabe estalló un movimiento de protesta en Siria, gobernada con mano de hierro desde hacía 40 años por la familia Asad. Bashar, el hijo, había sucedido en 2000 a su padre, Hafez.


En Damasco se organizaron manifestaciones pequeñas, violentamente reprimidas. Pero fue en Deraa (sur) donde el movimiento cobró fuerza.


El régimen denunció una "rebelión armada de grupos salafistas".


En julio, un coronel refugiado en Turquía creó el Ejército Sirio Libre (ESL), compuesto por civiles y desertores del ejército.


En marzo de 2012, el ejército retomó el control del bastión rebelde de Homs (centro), tras un mes de bombardeos. Llevó también a cabo operaciones sangrientas, especialmente en Hama (centro), tras masivas manifestaciones antirrégimen.


En julio, los rebeldes lanzaron la batalla de Damasco. El gobierno logró conservar el control de la capital, pero los rebeldes conquistaron algunas zonas de las afueras.


A partir de 2013, los helicópteros y aviones del régimen comenzaron a arrojar barriles de explosivos sobre los sectores rebeldes.


Yihadistas


En enero de 2014, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) conquistó Raqa (norte), que se convirtió en su principal bastión. En junio, el EI proclamó un "califato" en los territorios conquistados en Irak y en Siria.


En septiembre, una coalición internacional dirigida por Estados Unidos lanzó los primeros bombardeos aéreos contra el EI en Siria.


En octubre de 2017, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza kurdo-árabe respaldada por la coalición, se apoderó de Raqa tras meses de lucha.


El EI perdió la gran mayoría de los territorios que había llegado a controlar.


Putin acude en ayuda de Asad


El 30 de septiembre de 2015, Rusia emprendió una campaña de bombardeos aéreos en apoyo a las tropas gubernamentales, en dificultades frente a los rebeldes y los yihadistas.


El apoyo decisivo de Rusia ayudó enormemente al régimen y permitió que este recuperara totalmente Alepo (norte) a finales de diciembre de 2016.


En enero de 2017, Rusia patrocinó junto a Irán y Turquía -apoyo de los rebeldes- conversaciones en Astaná (Kazajistán), sin la implicación de Washington, entre representantes del régimen y grupos rebeldes.


Guta Oriental


El 18 de febrero, el régimen lanzó una ofensiva aérea, y después terrestre, de una intensidad sin precedentes contra el enclave rebelde de Guta Oriental.


La campaña, destinada a retomar la totalidad de este último bastión rebelde en las afueras de Damasco, dejó ya más de mil 100 muertos.


Catástrofe humanitaria en Afrin


La guerra que parece interminable logró en el último año lo que parecía imposible: empeoró.


Siria cumple siete años de conflicto en medio de una sangrienta operación del Ejército de Bashar al-Assad y Rusia en el enclave rebelde de Ghouta Oriental y con una ofensiva de Turquía en Afrín, en el norte del país, contra las milicias kurdas.


Esta internacionalización de la contienda en múltiples focos está causando, según alertó la ONU recientemente, una sus las etapas más letales de una guerra en la que el organismo estima que ya han muerto 400 mil personas.


Más de 12 mil 500 civiles, entre ellos cientos de menores y mujeres, salieron ayer de Ghouta Oriental, en el mayor éxodo de desplazados de esta área desde que el Ejército impusiera un asedio en 2013, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.


La intensificación de los bombardeos de las aviaciones siria y rusa, así como la artillería gubernamental, contra el enclave rebelde han dejado más de mil 261 muertos y 4 mil 911 heridos en las últimas tres semanas, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.


Mientras tanto, la campaña del Presidente Recep Tayyip Erdogan contra las fuerzas kurdosirias, a las que considera una extensión PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, una guerrilla que reclama la independencia de parte de Turquía) abrió un nuevo frente de batalla a principios de este año en el norte del país.


La cifra de muertos en esta operación, cuyo nombre no carente de ironía es "Rama de Olivo", asciende a más de 3 mil 400, de acuerdo con números proporcionados por Ankara que hasta la fecha no han podido ser comprobados independientemente.


vamos a morir de sed o a enfermar", lamenta Almas, quien se refugió en Afrin, enclave kurdo del norte de Siria atacado por las fuerzas turcas, que ahora intentan asfixiar su capital.

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