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Se ordenan dos seminaristas como diáconos

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

"El servicio a la Iglesia y a todo hombre, tiene como horizonte alto el don de sí mismo, de la vida, como Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos", afirmó el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún.

Durante la homilía de la misa de ordenación como diáconos de los seminaristas Carlos Axel Antonio Díaz y Nahúm Jiménez Morales, concelebrada con el arzobispo Pedro Vázquez Villalobos, en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, el mitrado sostuvo que en una Iglesia totalmente ministerial, enteramente dedicada al Reino de Dios y a la humanidad, el diácono está llamado con su tarea a recordar y reavivar esta llamada al servicio, propia de todos los bautizados.

“Ya llenos del Espíritu Santo, desde el día de su bautismo y de su confirmación, hoy, con la ordenación diaconal, serán plasmados por esta fuerza divina, que imprime en ustedes un carácter indeleble, una marca que permanecerá en ustedes también cuando reciban el don del presbiterado”, agregó.

Por eso, pidió a los seminaristas que serán diáconos para siempre y no sólo durante los meses anteriores a su ordenación presbiteral y su sacerdocio, en el futuro, porque serán más eficaces cuanto más sean capaces de transmitir a Cristo siervo, a quien se asemejan, precisamente, a través del ejercicio del ministerio diaconal.

 

“Quisiera insistir, no sólo en ustedes, Axel y Nahúm, que recibirán la ordenación diaconal, sino en todos los sacerdotes de nuestra arquidiócesis. Les digo a quienes están presentes y a quienes están en sus parroquias, que con la ordenación diaconal somos diáconos para siempre. Uno no deja de ser diácono nunca. Como Cristo siervo, somos servidores para siempre y nunca dejamos de ser siervos. Cuando uno recibe la ordenación presbiteral, el ser diácono, el ser servidor no desaparece, al contrario, se fortalece, se es para siempre servidor en una dimensión más amplia de la Iglesia, pues los presbíteros, elegidos por el Señor con predilección amorosa, tienen la responsabilidad de servir al sacerdocio común de los fieles, con quienes el único pueblo sacerdotal”, aseveró.

Subrayó que la medida de su estatura ministerial, está estrechamente relacionada con su condición de siervos inútiles, no en el sentido de que no valen nada, sino de que no buscan el propio beneficio, son como una vela, que ardiendo, desgastándose, cumple su función.

“Así las cosas, los presbíteros siguen siendo diáconos, son servidores diligentes del pueblo de Dios, llamados a servir con amor, dedicación y prontitud, para el crecimiento espiritual y la santidad de la comunidad”, anotó. 

De esta manera, llamó a los diáconos a entender la importancia de ser diáconos y no desperdiciar el regalo recibido, porque se inicia una transformación de su persona, que alcanzará su culmen con la ordenación presbiteral.

“En la libertad de su corazón, entreguen su vida al Espíritu del Señor, para que con la creatividad sobrenatural que le caracteriza, haga de cada uno de ustedes una obra maestra de la gracia de ser servidores de la Iglesia, servidores de esta bendita tierra e Iglesia oaxaqueña”, asentó.

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