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Se cumplen cinco días de la toma de poder por talibanes, caos, temor y desesperación por salir del país

Foto(s): Cortesía
Redacción

Kabul ha cambiado de rostro. Cinco días después de la toma de poder por los talibanes, los carteles y fotos de mujeres que en la capital afgana adornaban las vitrinas son borradas o vandalizadas.


El movimiento islamista radical, tras una expeditiva campaña militar, controla totalmente el país y ha tomado desde el domingo la capital de Afganistán.


Este cambio de régimen generó una ola de pánico en el país, donde se recuerda el precedente régimen talibán, entre 1996 y 2001, marcado por violaciones de los derechos humanos


En las dos décadas de presencia desde 2001 de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, los antes prohibidos salones de belleza han proliferado en todo Kabul.


Se crearon entonces servicios de manicura o maquillaje para mujeres que habían crecido obligadas a cubrir casi cada centímetro cuadrado de su cuerpo, bajo el régimen talíbán.


Pero cuando el domingo los talibanes entraron en Kabul, al menos uno de esos salones empezó a borrar las imágenes de sonrientes mujeres vestidas con trajes de novia, que aparecían como publicidad en sus escaparates.



 


Otro salón de belleza que tuvo que cerrar, estaba cubierto el martes con pintura negra. Un talibán patrullaba frente al salón, con su fusil al hombro.


"No quieren que trabajen las mujeres" 


Durante su gobierno (1996-2001), los talibanes prohibieron a las niñas asistir a la escuela, impidieron a las mujeres trabajar o salir solas sin un acompañante, y castigaron con la lapidación o latigazos a las acusadas de adulterio.


La rigurosa interpretación de la sharia (ley islámica) los condujo a establecer una policía religiosa para suprimir los "vicios".


Ahora, los talibanes, deseosos de dar una imagen de moderación y cambio, se han comprometido a "dejar trabajar a las mujeres" pero "respetando los principios del islam", sin más precisiones.


Un portavoz, Suhail Shaheen, afirmó que la burqa ya no sería obligatoria, y que las mujeres podrían estudiar en la universidad o las niñas asistir a la escuela.


Pero numerosos afganos y representantes de la comunidad internacional no han escondido su escepticismo ante tales promesas.


Durante la progresión militar de los talibanes, varios medios informaron que mujeres solteras o viudas fueron obligadas a casarse con combatientes. Estas informaciones fueron desmentidas por un portavoz talibán que las calificó de "propaganda"


En todo el mundo se han organizado manifestaciones en apoyo a los civiles afganos, en especial a las mujeres y las niñas de este país.


El miércoles, en una declaración común, la Unión Europea y Estados Unidos se declararon "profundamente preocupados" por la situación de las mujeres en Afganistán, e instaron a los talibanes a evitar "cualquier forma de discriminación y abuso" y a preservar sus derechos.


En julio, la gerente de un salón de belleza de Kabul decía a la AFP que tendría que cerrar si los talibanes llegaban al poder.


"Si vuelven, nunca volveremos a tener la libertad que tenemos ahora" dijo la mujer, de 27 años, que pidió guardar el anonimato.


"No quieren que trabajen las mujeres" aseguró.



 


Miedo a la venganza talibán 


El temor a que los talibanes incumplan sus promesas de indultar a sus detractores y a sus familias aumentó el viernes en Afganistán, donde los países occidentales llevan a cabo una operación de evacuación cuyo "resultado final" el presidente estadounidense, Joe Biden, dijo no poder garantizar.


Decenas de miles de afganos intentan salir del país desde el domingo cuando el movimiento islamista radical tomó el control de Kabul tras una rápida ofensiva que sorprendió a Estados Unidos y a sus aliados, dos semanas antes de su retirada.


Organizaciones de derechos humanos llamaron a Biden a mantener las tropas estadounidenses más allá del 31 de agosto en Kabul, donde garantizan la seguridad del aeropuerto durante las tareas de evacuación de extranjeros y afganos.


Pero en un discurso desde la Casa Blanca, el mandatario aseguró que no puede garantizar "el resultado final" de la operación de evacuación de Kabul, una de las "más difíciles de la historia" al final de una guerra de 20 años en Afganistán.


"Esta misión de evacuación es peligrosa. Implica riesgos para nuestras fuerzas armadas y se lleva a cabo en circunstancias difíciles", dijo Biden, criticado por el caos de una operación dificultada por los controles de los talibanes en las inmediaciones del aeropuerto.


Las tropas estadounidenses salieron brevemente del aeropuerto para recuperar 169 personas que se encontraban no muy lejos en la ciudad, indicó el viernes el Pentágono.


Sin embargo, muchos siguen atrapados entre los puestos de control de los talibanes y las alambradas del ejército estadounidense, a la espera de un vuelo.


Entre los innumerables testimonios, un video publicado en las redes sociales muestra a afganos pasando un bebé que llora de mano en mano en el aeropuerto y dándoselo a un soldado estadounidense.


Biden aseguró que están "en contacto constante con los talibanes" para lograr un "acceso seguro" de los civiles al aeropuerto y subrayó que la situación no afectó la "credibilidad" de Estados Unidos en la escena internacional.


La OTAN, que colaboró decisivamente en el esfuerzo militar en Afganistán, pidió también a los talibanes que permitan la evacuación de los que deseen marcharse.


Las evacuaciones de civiles quedaron suspendidas durante varias horas el viernes por la saturación de las bases de Estados Unidos en el Golfo, sobre todo en Catar, donde ya se hayan miles de refugiados, según el Pentágono.



 


"Listas prioritarias" 


Los llamados a los talibanes llegan en un contexto de temor dentro del país por las represalias del grupo radical islamista, pese a sus promesas de tolerancia y reconciliación.


Los talibanes intentan convencer al mundo y a los afganos de que no ejercerán el poder de la misma manera que entre 1996 y 2001, cuando impusieron una visión extremadamente rigurosa de la ley islámica, que penalizaba especialmente a las mujeres.


Pero, según un documento confidencial de la ONU consultado por la AFP, los islamistas tienen "listas prioritarias" de personas que desean arrestar. En primera línea están quienes ocuparon puestos de responsabilidad en las fuerzas armadas afganas, la policía y las unidades de inteligencia.


"Toman por objetivo a las familias de quienes se niegan a entregarse y las castigan basándose en la sharia" o ley islámica, declaró a la AFP Christian Nellemann, director del Centro Noruego de Análisis Globales.


Este viernes, la cadena pública alemana Deutsche Welle informó de que el familiar de un periodista que trabajaba para ellos en Afganistán y que ya se encuentra en Alemania fue asesinado por los talibanes. 


"El pánico y el miedo" reinan entre los periodistas afganos, en particular las mujeres, informó el viernes la Federación Internacional de Periodistas (FIJ), que dijo haber recibido "centenares de demandas de ayuda".


Señales de resistencia 


Algunas señales de oposición ante el nuevo régimen han comenzado a surgir. Aldeanos armados arrebataron el viernes a los islamistas tres distritos de la provincia de Baghlan (norte), según medios locales.


En el valle del Panshir, al noreste de Kabul, Ahmad Masud, hijo del célebre comandante Masud, asesinado por Al Qaida en 2001, junto al ex vicepresidente Amrullah Saleh, instaron a la resistencia y aseguraron que están reuniendo a hombres, civiles y exsoldados.

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