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Trabajo comunitario, clave para combatir el dengue en Oaxaca

En quien la padece, la enfermedad puede provocar la mortalidad.
Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

En Oaxaca, la clave para hacer frente al dengue, chikungunya y zika radica en el trabajo que se realiza en cada hogar y en la comunidad, afirmó el secretario de Salud estatal, Efrén Emmanuel Jarquín González, y destacó que estas acciones permitieron una reducción del 93.3 % en los casos durante el ciclo previo, lo que contribuyó a prevenir hasta 500 muertes el año pasado.

Tras el éxito obtenido en 2025, donde las acciones preventivas evitaron centenares de decesos, las autoridades sanitarias han escalado la estrategia a una fase de refuerzo intersectorial para este 2026.

El titular de salud destacó que la efectividad del programa radica en la participación municipal y comunitaria. "El año pasado se creó la figura de los agentes de control larvario, quienes fueron fundamentales tras el paso del huracán Eric para contener la propagación del vector", señaló. 

Para este año, se busca reactivar los comités locales y la Red de Municipios por la Salud, enfatizando que el saneamiento básico —lavar, tapar, voltear y tirar— puede prevenir hasta el 90% de los contagios.

La limpieza en casa es la mejor arma

Por su parte, José Alberto Jerónimo, coordinador del departamento de vectores, subrayó que el uso de insecticidas y la nebulización son medidas de último recurso y de efecto momentáneo. La verdadera batalla se gana en los hogares, ya que el mosquito se reproduce exclusivamente en agua limpia o semilimpia, depositando hasta mil 500 huevecillos por hembra en su ciclo de vida.

"No tiene sentido trabajar en nebulizaciones si no atacamos los criaderos. Una sola mosquita pone entre 100 y 150 huevos cada tres o cuatro días. El control debe ser en el estadio acuático, que es donde es más vulnerable", explicó el especialista.

Actualmente, un equipo de 870 brigadistas recorre las seis jurisdicciones sanitarias realizando diagnósticos entomológicos. Las autoridades exhortaron a la población a permitir el acceso al personal uniformado e identificado, ya que una vivienda puede requerir hasta seis visitas de seguimiento para asegurar la eliminación total de riesgos.

“Aquí es donde entra precisamente el trabajo comunitario, el trabajo de todos, donde requerimos que cada quien vigile su vivienda, a través del cuidado del agua almacenada, saber ubicar dónde tenemos los depósitos para agua o de consumo humano, bebederos de animales, floreros, además, algo que tenemos y que descuidamos mucho son los objetos que no ocupamos y muchos de ellos inservibles donde también se pueden estar produciendo mosquitos”, expresó.

Barreras físicas y repelentes naturales

Ante la imposibilidad de eliminar al mosquito en zonas abiertas, la Secretaría de Salud recomendó el uso de barreras físicas como mosquiteros en puertas y ventanas, así como el uso de pabellones al dormir.

Como alternativa económica y accesible, el departamento de vectores propuso la elaboración de un repelente natural altamente efectivo, el cual se elabora con 100 ml de alcohol destilado (96°), 100 ml de aceite para bebé y entre 60 a 100 clavos de olor.

La preparación se deja reposar de 3 a 4 días hasta que adquiera un tono ámbar, posteriormente puede aplicarse directamente sobre la piel expuesta (no en la ropa) para evitar picaduras en zonas de alta densidad de insectos.

Finalmente, las autoridades recalcaron que enfermedades como el dengue, zika y chikungunya comparten el mismo vector y pueden derivar en cuadros graves o hemorrágicos. 

La meta para 2026 es mantener la tendencia a la baja y consolidar la cultura de la prevención como la herramienta más potente del sistema de salud estatal.

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