En Oaxaca, miles de hombres enfrentan silenciosamente un deterioro de salud que avanza sin freno. Las enfermedades del corazón son hoy la principal causa de muerte, seguidas de la diabetes y la hipertensión, de acuerdo con los registros de atención médica estatal. Estos padecimientos —estrechamente vinculados al aumento del sobrepeso y la obesidad— se combinan con infecciones respiratorias y diarreicas, conjuntivitis, dermatosis y parasitosis, que mantienen alta incidencia en la población masculina.
El sistema de salud, según datos oficiales, opera con déficit de médicos y especialistas, infraestructura inconclusa y un repunte de enfermedades prevenibles como el sarampión y la tos ferina. Todo esto afecta directamente a casi dos millones de hombres que viven en el estado —47.8% de la población, según INEGI—, de los cuales más de 125 mil residen en la capital.
A esto se suma un dato social crucial: en más del 70% de los hogares oaxaqueños con jefatura masculina, los hombres son el principal sustento económico, de acuerdo con estadísticas del INEGI. Cuando un hombre enferma, el impacto se extiende a toda la familia.
Hombres, los más afectados por la violencia letalLa violencia también golpea de manera desproporcionada a los hombres. Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y de la Fiscalía estatal revelan que más del 80% de las víctimas de homicidio doloso en Oaxaca son hombres.
Solo en los dos primeros meses de 2025 se registraron 124 víctimas, la mayoría hombres, y en marzo se iniciaron 56 carpetas de investigación por este delito. En más del 80% de los casos, los asesinatos se cometieron con armas de fuego, evidenciando la letalidad del crimen en la entidad.
Según el INEGI, el 61% de los hombres asesinados solo había terminado la secundaria o menos, y los ataques se concentran en regiones como el Istmo de Tehuantepec —especialmente Juchitán y Salina Cruz—, la Costa —como Santiago Jamiltepec— y los Valles Centrales, con Oaxaca de Juárez como uno de los puntos más recurrentes.
Una crisis que afecta a familias enterasDetrás de cada número hay familias que dependen de ellos, hijos que esperan que regresen a casa y comunidades enteras sostenidas por su trabajo. La salud y la violencia se han convertido en dos crisis paralelas que golpean de lleno a los hombres en Oaxaca, dejando claro que esta realidad ya no puede seguir normalizándose: se necesitan políticas efectivas, atención urgente y un compromiso social que coloque la vida en el centro.
