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Salud y violencia: la doble emergencia que viven los hombres en Oaxaca

Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Alexandra Zolorio

En Oaxaca, miles de hombres enfrentan silenciosamente un deterioro de salud que avanza sin freno. Las enfermedades del corazón son hoy la principal causa de muerte, seguidas de la diabetes y la hipertensión, de acuerdo con los registros de atención médica estatal. Estos padecimientos —estrechamente vinculados al aumento del sobrepeso y la obesidad— se combinan con infecciones respiratorias y diarreicas, conjuntivitis, dermatosis y parasitosis, que mantienen alta incidencia en la población masculina.

El sistema de salud, según datos oficiales, opera con déficit de médicos y especialistas, infraestructura inconclusa y un repunte de enfermedades prevenibles como el sarampión y la tos ferina. Todo esto afecta directamente a casi dos millones de hombres que viven en el estado —47.8% de la población, según INEGI—, de los cuales más de 125 mil residen en la capital.

A esto se suma un dato social crucial: en más del 70% de los hogares oaxaqueños con jefatura masculina, los hombres son el principal sustento económico, de acuerdo con estadísticas del INEGI. Cuando un hombre enferma, el impacto se extiende a toda la familia.

Hombres, los más afectados por la violencia letal

La violencia también golpea de manera desproporcionada a los hombres. Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y de la Fiscalía estatal revelan que más del 80% de las víctimas de homicidio doloso en Oaxaca son hombres.

Solo en los dos primeros meses de 2025 se registraron 124 víctimas, la mayoría hombres, y en marzo se iniciaron 56 carpetas de investigación por este delito. En más del 80% de los casos, los asesinatos se cometieron con armas de fuego, evidenciando la letalidad del crimen en la entidad.

Según el INEGI, el 61% de los hombres asesinados solo había terminado la secundaria o menos, y los ataques se concentran en regiones como el Istmo de Tehuantepec —especialmente Juchitán y Salina Cruz—, la Costa —como Santiago Jamiltepec— y los Valles Centrales, con Oaxaca de Juárez como uno de los puntos más recurrentes.

Una crisis que afecta a familias enteras

Detrás de cada número hay familias que dependen de ellos, hijos que esperan que regresen a casa y comunidades enteras sostenidas por su trabajo. La salud y la violencia se han convertido en dos crisis paralelas que golpean de lleno a los hombres en Oaxaca, dejando claro que esta realidad ya no puede seguir normalizándose: se necesitan políticas efectivas, atención urgente y un compromiso social que coloque la vida en el centro.

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