Las cifras oficiales muestran una realidad distinta para cada género. De acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del INEGI, entre enero y junio de 2025 se contabilizaron 7 mil 485 muertes de hombres y 6 mil 484 de mujeres en la entidad, lo que confirma que la mortalidad masculina sigue siendo más alta, pero también que las causas de fallecimiento son diferentes.
En las mujeres, las principales causas de muerte están relacionadas con enfermedades crónico-degenerativas. Los padecimientos del corazón encabezan la lista, seguidos por la diabetes mellitus y los tumores malignos. A estos se suman las enfermedades cerebrovasculares y los problemas respiratorios, que afectan principalmente a adultas mayores. Estas cifras reflejan el impacto de factores como la falta de diagnóstico oportuno, el acceso limitado a servicios de salud especializados y estilos de vida que favorecen el desarrollo de enfermedades silenciosas, pero mortales.
En los hombres, aunque también predominan las enfermedades del corazón, la diabetes y los cánceres, existe un componente adicional que marca la diferencia: las causas externas. Los accidentes se colocan como la quinta causa de muerte más frecuente, con 575 decesos en solo seis meses. En este rubro destacan los accidentes de tránsito, laborales, caídas y otros eventos vinculados a actividades de riesgo. Además, las agresiones y hechos violentos mantienen una presencia constante en las estadísticas masculinas.
Las cifras muestran que los hombres mueren con mayor frecuencia por situaciones prevenibles. La exposición a trabajos peligrosos, la conducción imprudente, el consumo de alcohol y drogas, así como una menor cultura de autocuidado, incrementan la probabilidad de fallecimientos prematuros. En contraste, las mujeres enfrentan una carga mayor de enfermedades que se desarrollan lentamente y que, con atención médica oportuna, podrían controlarse o detectarse en etapas tempranas.
A nivel general, Oaxaca registra una tasa estandarizada de 292 defunciones por cada 100 mil habitantes, ligeramente por debajo del promedio nacional de 308. Sin embargo, el análisis por género deja claro que la salud pública enfrenta dos frentes distintos: combatir las enfermedades crónicas que afectan principalmente a las mujeres y reducir las muertes por accidentes y violencia que siguen impactando con mayor fuerza a los hombres.
