Nadia Altamirano Díaz
Javier llegó ayer a la Plaza de la Danza convencido de que tenía más posibilidades de que consiguiera que una prueba gratuita de COVID-19, porque cuando fue al Hospital Regional Presidente Benito Juárez del ISSSTE, a donde le corresponde el servicio como empleado del Gobierno Federal, “había mucha gente”.
Jorge, de oficio albañil, también destinó su mañana para formarse en la Plaza de la Danza, pero el motivo fue la falta de dinero para costear una prueba que le permitiera saber si los malestares “como dolor de cabeza, huesos, gripa y temperatura” eran por COVID-19.
Ambos fueron parte de las 106 personas que lograron una prueba gratuita que ofertó la Red Osmo.
Inicialmente serían 50, pero la demanda fue del triple y a las personas que no alcanzaron se las aplican este martes.
La señora Bertha, quien al enterarse que su hija y sus dos nietos dieron positivo a COVID-19 quiso cerciorarse si tuvo COVID, pero “muy difícil encontrar turno”, pero lo consiguió.
Como carece de seguro, debería pagar entre 280 a 400 pesos por una prueba rápida: “Conviví con mi hija el domingo, pero empecé a sentir ardor en la garganta y tos”, relató la mujer de 57 años quien apenas el jueves se puso el refuerzo de AstraZeneca.
El director de Red Osmo, Víctor Bohórquez López, indicó en entrevista que por cada cien pruebas que realizan de manera gratuita, 60 resultan positivas a COVID-19 y ayer no fue la excepción.
Además de la Plaza de la Danza, en el municipio conurbado de Santa María Atzompa se aplicaron otras 45 pruebas y ahí resultaron 32 positivas.
Entre ambos puntos sumaron 151 pruebas y el 60.92 por ciento fue positivo a SARS-CoV-2.
La circulación de la variante ómicron que se ha detectado en al menos ocho municipios de Valles Centrales y la Costa ha incidido para aumentar la transmisibilidad del virus SARS-CoV-2 y el índice de positividad entre personas que se realizan una prueba.
A nivel estatal el índice de positividad es del 56.6 por ciento, pero de la estadística quedan fuera las pruebas que se realizan en laboratorios particulares que no reportan al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades Respiratorias (Sisver), dependiente de la Secretaría de Salud Federal.
