Oaxaca comienza a escribir una nueva etapa tras los años más duros de la pandemia. Durante el primer semestre de 2025, la entidad reflejó la tendencia nacional de descenso en la mortalidad y, por primera vez en años, la COVID-19 dejó de figurar entre las principales causas de muerte. El dato no es menor: simboliza el cierre de un capítulo doloroso que marcó a miles de familias oaxaqueñas.
De acuerdo con cifras preliminares del INEGI, México registró 402 mil 320 defunciones entre enero y junio de 2025, más de 18 mil menos que en el mismo periodo de 2024. Oaxaca se suma a esta reducción, mostrando un cambio en el perfil de mortalidad que confirma el impacto de la vacunación, la inmunidad colectiva y el fortalecimiento de la atención médica tras la emergencia sanitaria.
Sin embargo, el alivio no es total. Las enfermedades crónicas continúan cobrando vidas en silencio. En Oaxaca, como en el resto del país, los padecimientos del corazón, la diabetes mellitus y los tumores malignos encabezan la lista de causas de muerte. Son enfermedades que avanzan lentamente, muchas veces sin síntomas visibles, pero que hoy representan el mayor desafío para la salud pública.
El informe revela también profundas diferencias por género. Los hombres siguen siendo los más afectados por accidentes y hechos violentos, mientras que en las mujeres destacan enfermedades respiratorias, cerebrovasculares y crónicas. Detrás de cada cifra hay historias truncadas, hogares que enfrentan la ausencia y comunidades que resienten la pérdida.
Uno de los datos más esperanzadores es que la COVID-19 prácticamente desapareció del panorama de mortalidad. A nivel nacional solo se registraron 325 defunciones asociadas al virus, quedando fuera de las primeras 20 causas de muerte. En Oaxaca, este dato representa un respiro colectivo y la confirmación de que el peor momento de la pandemia ha quedado atrás.
Aun así, especialistas advierten que la lección es clara: el enemigo ahora es distinto, pero igual de peligroso. La prevención, la atención oportuna y los cambios en el estilo de vida serán clave para frenar las enfermedades metabólicas y cardiovasculares que siguen arrebatando vidas.
Las cifras son preliminares y la estadística definitiva se publicará en noviembre de este 2026, pero el mensaje ya está ahí: Oaxaca ha superado una crisis histórica, aunque el reto de cuidar la salud de su población sigue vigente. La esperanza convive con la urgencia de no bajar la guardia.
