A más de una década de una cirugía que cambió su vida, un ingeniero civil en la ciudad de Oaxaca denunció un presunto caso de negligencia médica que —asegura— lo dejó con una lesión permanente y dependiente de una silla de ruedas. El afectado exige justicia y una reparación integral del daño, tras años de procesos legales sin una resolución definitiva.
En conferencia ante medios, Saturnino V., de 69 años de edad, relató que su padecimiento comenzó tras una intervención quirúrgica realizada el 29 de junio de 2013 en un hospital privado de la capital oaxaqueña. Según explicó, ingresó caminando al quirófano para una cirugía de descompresión cervical, pero salió con severas afectaciones neurológicas.
“Voy a narrar mi situación por la cual me encuentro en esta silla de ruedas. Tuve una cirugía el 29 de junio de 2013 en el hospital Florencia, con el doctor Hugo R. L. Yo llegué manejando mi automóvil, subí caminando al quirófano”, recordó.
El denunciante sostuvo que su diagnóstico inicial era una compresión medular en la zona cervical, la cual —según especialistas— requería una intervención relativamente sencilla con un periodo de rehabilitación corto. Sin embargo, afirmó que el resultado fue distinto a lo esperado.
“Me habían explicado que se trataba de descomprimir las vértebras afectadas y que a los tres días empezaría mi rehabilitación, pero después de la cirugía me colocaron una placa que no correspondía al tamaño del arreglo y dicha placa me produjo una lesión medular permanente”, aseguró.
De acuerdo con su testimonio, tras permanecer una semana hospitalizado fue dado de alta en condiciones críticas, sin movilidad en gran parte de su cuerpo.
“Salí en una camilla y fui trasladado a mi domicilio completamente parapléjico. No movía brazos, no tenía sensibilidad en mis piernas y la verdad me dejó en una situación caótica”, relató.
Ante la falta de mejoría, explicó que decidió buscar una segunda opinión médica en la Ciudad de México, donde —según dijo— se confirmó el daño irreversible provocado durante la primera intervención.
“El especialista me dijo: ‘podemos liberar tu médula, pero la lesión ya no se puede corregir; esto es una sopa que ya se quemó’. Desde entonces llevo casi 13 años en esta condición”, expresó.
Años de litigio y denuncia por retrasos en la justicia
Saturnino indicó que inicialmente presentó una queja ante la Comisión de Arbitraje Médico, instancia que —según su versión— le ofreció una compensación económica que consideró insuficiente frente a los daños sufridos.
“Me ofrecieron la cantidad de 350 mil pesos como reparación del daño, pero yo llevaba gastos de alrededor de un millón y medio de pesos. No aceptamos porque esa cantidad no correspondía al daño que me causaron”, señaló.
Posteriormente, en enero de 2016, presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado, proceso que —afirmó— ha enfrentado múltiples retrasos y obstáculos legales.
“Desde 2016 a la fecha no se ha hecho justicia. La lentitud para otorgarla ha sido un agravio para mí; una justicia que tarda tanto ya no es justicia”, manifestó.
El afectado explicó que, aunque en 2024 se dictó una orden de aprehensión contra el médico señalado, este continúa en libertad debido a recursos legales y amparos.
“A pesar de que se confirmó la orden de prisión, el doctor sigue libre. El proceso continúa y yo sigo esperando que se cumpla la ley”, declaró.
Impacto familiar, económico y de salud
El denunciante subrayó que la lesión ha tenido consecuencias profundas en su vida personal, profesional y familiar, pues desde entonces depende completamente de otras personas para realizar actividades básicas.
“Yo ya no puedo caminar ni ejercer mi profesión. Dependo económicamente de mis familiares; necesito ayuda para levantarme, para comer, para ir al baño. Todo mi patrimonio lo he invertido en atender mi salud”, explicó.
También advirtió que su condición médica se ha deteriorado con el paso del tiempo, lo que podría reducir su expectativa de vida.
“Mi estado de salud se va deteriorando. Tengo padecimientos derivados de estar sentado en una silla de ruedas y no poder hacer el movimiento ordinario de una persona. Existe el riesgo de una muerte prematura por esta lesión”, afirmó.
Finalmente, reiteró que su principal exigencia es que se haga justicia y se reconozca el daño sufrido durante la intervención médica.
“Quiero que se me haga justicia, que ya no pase más tiempo y que se resuelva mi situación. El daño a mi persona no puede repararse, pero sí debe reconocerse y sancionarse”, concluyó.
