Nadia Altamirano
Cinco días después de que en Oaxaca se confirmaron los dos primeros casos de COVID-19, Karina terminó en el área de urgencias del Hospital Regional Presidente Juárez del ISSSTE.
Lo que creyó era una inflamación en el estómago resultó en un tumor benigno de dos kilogramos que la hizo estar hospitalizada 10 días, sin poder ser intervenida. Sin asimilar del todo la noticia, al mes siguiente descubrió que en su seno derecho tenía cáncer.
“El cuerpo con cáncer es como una manzana podrida”, es la alegoría con la que Karina sintetiza cómo fue que un mes después de su diagnóstico, el 14 de mayo, le tuvieron que extirpar el 50 por ciento de cada seno, el izquierdo ya empezaba a encender las alertas.
Karina no oculta su edad, ni sus sentimientos. Le llevó tiempo acostumbrarse a que sus senos tuvieran menor tamaño, a que su cabello se enchinara al renacer después de las sesiones de radioterapia, pero sobre todo a ser prudente antes de lanzar una broma.
“Estoy aprendiendo a vivir de otra forma porque siempre ganaba en alegría, pero ahora pienso antes de hacer una broma porque no sé qué piensa o está pasando la otra persona”, dice con la serenidad de ser una sobreviviente de una enfermedad que es la principal causa de muerte en mujeres mayores de 30 años.
El cáncer de mama constituye la principal causa de morbilidad hospitalaria por tumores malignos entre la población de 20 años y más. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta que de cada 100 mujeres mayores de 20 años que egresan de un hospital, 37 lo hacen por un tumor maligno.
Tanto en el grupo de 30 a 59 años, como en el de más de 60 años, el tumor maligno de la mama representa la principal causa de muerte en mujeres, seguido del que se aloja en el cuello del útero, ovario, hígado y de las vías biliares, así como el de colón, recto y ano.
Retomar la vida
El trabajo en ella misma, sobre todo en sus emociones, le ha permitido a Karina acallar esa voz interior que constantemente la incitaba a encontrar una respuesta a su enfermedad, hasta que se quedó tranquila y dejó de lado los cuestionamientos.
En ese intento por entender la razón de por qué llegó el cáncer a su vida, Karina abre la caja de pandora de sus recurdos, de donde sobresalen lo vivido en los últimos meses, marcados por la pandemia y el cáncer de mama, porque los esfuerzos médicos se centraron en atender a pacientes con COVID.
Con ese semblante que no hacen dudar de que le ha plantado buena cara al mal tiempo, relata que fue al aceptar una promición en el laboratorio donde se realizaba un chequeo de seguimiento al tumor benigno cuando se enteró que tenía cáncer de mama.
La noche previa había observado una pequeña roncha que creyó debió ocasionar el piquete de algún zancudo, pero más allá de eso, no había ninguna otra señal. La mastografía la consideró prudente porque ya tiene 46 años y los estudios de Rayos X se recomiendan a partir de los 40 años, aún sin síntomas.
A pesar de ser derechohabiente del ISSSTE y que su cirugía era urgente, su familia y amistades hicieron rifas para conseguir los recursos que le permitieran su atención en una clínica privada.
Principal causa de muerte
“Tenía mucho miedo, pensé que iba a morir porque es su segundo cáncer, el primero fue en la tiroides”, dice con una fuerza ejemplar, pues su recuperación la tuvo que sobrellevar sin las visitas de familiares y amistades que se resguardaron por la pandemia.
Tan pronto se sintió recuperada manejó su auto para ir por las compras de víveres, pues su hijo de 23 años y su hija 17 años "apechugaron" y ayudaron con la preparación de alimentos. No quería que sus hijos enfrentaran un contagio de COVID-19 si salían a la calle, y ella se enfrentó a un desgarro en uno de los senos intervenidos.
El impacto mayor representó ver cómo se le caía se sintió muy valiente y manejó para ir a comprar víveres para que sus hijos no se contagiaron, y enfrentó un desgarro.
El shock de que se le cayeran pedazos de piel quemada tras las radioterapias en el estado de Morelos porque en Oaxaca no podían otorgárselas. El insomnio y la menopausia adelantada han implicado una constante sanación.
Aumentan casos detectados
Al corte de la semana epidemiológica 40, la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud Federal reporta en todo el país 12 mil 242 casos de cáncer de mama en mujeres, de las cuales 547 residen en Oaxaca, la cuarta cifra más alta del país.
En comparación con el 2020, año en que inició la pandemia, se han detectado 3 mil 259 casos más en el país, lo que representa un aumento del 36.2 por ciento.
En Oaxaca el incremento es mayor, del 68.3 por ciento, ya que a la semana 40 del 2020 sólo se diagnosticaron 325 casos, incluido el de Karina.
“Se tienen que explorar y hacer caso de cualquier cosa diminutas que vean o sientan en el cuerpo, así sea una ronchita o lunar rojo”, expresa con el intento aún de asimilar la frustración de ver sus senos a la mitad, pero sobre todo de alejar cualquier posibilidad de que el cáncer regrese a su senos.
“Si el cáncer regresa me tendrían que quitar lo que quede, espero que no regrese en otra parte del cuerpo”, expresa con unas palabras que tienen la fuerza del deseo de una vida que ahora dedica a aprender todo lo que le sea posible: bordar, pintar, coser, hacer pan o aplicar uñas de acrílico.
En 2021
Al corte de la semana 40
547 nuevos casos en Oaxaca
32 definiciones reportadas de enero a junio
En 2020
Al corte de la semana 40
325 nuevos casos en Oaxaca
161 fallecimientos en el año
A detalle
193 muertes por cáncer de mama han ocurrido de enero de 2020 a junio de 2021
Tratamiento
Karina debe ingerir la hormona examestano por cinco años para prevenir que el cáncer regrese.
“Se tienen que explorar y hacer caso de cualquier cosa diminutas que vean o sientan en el cuerpo, así sea una ronchita o lunar rojo”.
Karina
