El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los sacerdotes a adoptar la mirada de Jesús, quien recorrió ciudades y pueblos, sanando y cuidando, hablando y encontrando, liberando del mal y haciendo el bien, porque no pueden evitar ver con preocupación a los oaxaqueños a quienes están llamados a servir.
“No podemos evitar mirar con preocupación a los hombres y a las mujeres de nuestro Oaxaca a quienes estamos llamados a servir como sacerdotes ungidos por el Espíritu del Señor”, asentó.
Durante la homilía de la Misa Crismal de la Semana Santa, concelebrada con el obispo auxiliar, Luis Alfonso Tut Tún y sacerdotes de la jurisdicción eclesial, en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, aseguró que los sacerdotes están llamados a desgastar su unción sacerdotal ante los hombres y las mujeres quienes necesitan encontrar al Señor, conocerlo, ser ungidos por su amor, porque la insatisfacción y el miedo parecen envolver los corazones y las vidas de muchos.
“La incertidumbre del tiempo y del futuro deja poco espacio para la esperanza. La nostalgia nos aflige, haciéndonos creer que antes las cosas eran mejores que ahora. Nuestras expectativas a menudo se estancan en el presente, mientras que el futuro aparece oscurecido por la incertidumbre. Parecemos sumergidos en una niebla que nos envuelve y nos impide mirar hacia adelante, más allá de nosotros mismos, tener la misma mirada buena y atenta de Jesús hacia los demás, especialmente hacia quienes soportan el peso del sufrimiento, la pobreza y la soledad”, afirmó.
Sostuvo que algunos creyentes han perdido su trabajo y no saben cómo mantener a sus familias y algunos jóvenes miran al futuro con preocupación por la falta de cupo en las escuelas y universidades, así como en el ámbito laboral y muchas veces sufren con la idea de ser excluidos o marginados.
“Finalmente, ¿cómo no recordar a los hombres y mujeres que viven en la vulnerabilidad social y que son explotados por el egoísmo de personas sin escrúpulos, que compran todo a bajo precio, incluso la pobreza de los pobres?”, anotó.
Por eso, convocó a los sacerdotes a no evitar mirar con preocupación a los hombres y a las mujeres de Oaxaca, porque están llamados a servir como sacerdotes ungidos por el Espíritu del Señor y así los óleos benditos sean un signo eficaz de la fuerza que el Señor confía a sus frágiles vidas y a su ministerio sacerdotal.
“Pero también hermanas laicas y hermanos laicos, son ministros de este poder de amor y bondad que el Señor confía a todos sus discípulos. También ustedes por el bautismo son portadores de esa gracia de la unción con el Espíritu del Señor de la que habló Jesús en Nazaret, eliminando la venganza que el texto de Isaías había proclamado contra los enemigos. Sí, hermanos y hermanos, la revelación divina que Jesús lleva a cumplimiento está en borrar del vocabulario y del corazón de los hijos de Dios la palabra enemigo y toda forma de odio y de venganza”, añadió.
De este modo, expuso que la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca necesita sacerdotes verdaderos y alegres cristianos, atentos a las necesidades de los demás, capaces de mirar a todos con amor, sanar las heridas, vencer el mal con el bien, confrontar incluso a quienes están en contra con la mansedumbre de la misericordia, orando con insistencia al padre por la paz y la unidad de quienes viven en esta tierra oaxaqueña.
“La unción que estamos llamados a llevar a los demás representa la misión de la Iglesia y de los cristianos en el mundo. Consiste en ungir al mundo con Cristo, en ungir a todos nuestros hermanos y hermanas con la santa unción, derramando abundantemente el óleo de la misericordia y el consuelo sobre la sociedad actual, sobre nuestro contexto social oaxaqueño, para que se renueve y se convierta en una fraternidad, en la familia de los hijos de Dios”, agregó.
Además, convocó a los sacerdotes a defender de manera urgente con su evangelizadora a la institución familiar, porque sufre los embates de los falsos valores de la modernidad reflejadas en las dinámicas disfuncionales, manipuladoras y tóxicas, pues dañan las relaciones familiares bajo la apariencia de normalidad y tristemente sostenidas por iniciativas políticas y legislativas revestidas de un falso humanismo.
“La ideología de género, el divorcio, el aborto y la eutanasia representan en nuestra sociedad un falso humanismo, porque atentan contra el valor intrínseco de la vida humana y destruye la institución familiar como santuario de la vida”, aseveró.
Vázquez Villalobos también agradeció a los sacerdotes por su testimonio, por su servicio; por el mucho bien escondido que hacen, por el perdón y el consuelo que dan en nombre de Dios.
“Perdonen siempre, por favor, nunca nieguen el perdón, gracias por su ministerio, que a menudo se realiza en medio de mucho esfuerzo, incomprensiones y poco reconocimiento”, asentó.
La Misa Crismal
*En la celebración, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos consagró el Santo Crisma y bendijo los santos óleos para los enfermos y el bautismo.
*También los sacerdotes de la Arquidiócesis hicieron la renovación de sus promesas que hicieron a Dios el día de su ordenación.
