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“Hice mi lucha para que no se fueran los jesuitas”: Arzobispo de Oaxaca

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Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo Pedro Vázquez Villalobos afirmó que solicitó en muchas ocasiones a la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús reflexiona su decisión sobre su retiro y mantener a la orden religiosa en la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca.

“Hice mi lucha para que no se fueran, sólo me faltó arrodillarme y llorar, aunque no lo vi necesario. Pero sí pedí, insistí que la determinación se reflexionara”, añadió.

En entrevista, el mitrado aseguró que el retiro de la Compañía de Jesús, después de cientos de años de labor pastoral en estas tierras, originará un gran impacto en la Iglesia Católica oaxaqueña.

“Creo que va a tener muchos aspectos en nuestra vida como hombres y mujeres de fe, ya que a través de tantos años, hemos podido encontrarnos con los sacerdotes jesuitas. Ellos han sembrado en nuestro corazón un grande amor a Nuestro Señor, un grande amor a la Iglesia, un respeto a quién es el sucesor de Pedro, el papa Francisco”, agregó. 

Expuso que el retiro de la Compañía de Jesús, debido a la falta de sacerdotes, está originando un gran dolor y una gran tristeza en la comunidad católica, por toda la espiritualidad transmitida.

“Su no presencia entre nosotros está repercutiendo en dolor, en mucha tristeza, en algunos detalles que no comprendemos, porque se nos hace así como muy poca la razón por la que dejan Oaxaca, el que nos digan ‘no tenemos personal’. Para la mayoría de nuestro pueblo, esa no es una razón que valga, para nosotros sí, porque conocemos cuando tenemos esas limitaciones de sacerdotes. Entonces, han analizado desde hace mucho tiempo su presencia en Oaxaca, porque tienen otros espacios donde urge su presencia, su servicio y su trabajo, pero esto no quiere decir que aquí no estuvieran trabajando, por supuesto que estaban trabajando”, agregó. 

Detalló que muchos católicos acudían a visitar a los jesuitas para recibir un consejo o una dirección espiritual, ante un momento difícil en la vida.

“Yo mismo mandaba a personas con los padres jesuitas cuando andaban desubicados. Yo les decía, ‘vayan ahí a la Compañía, platiquen con un sacerdote, él los va a ubicar, porque sé que saben hacer discernimiento de las personas’. Atinadamente los orientan y los impulsan para que salgan adelante. Todo eso ya no lo vamos a tener y pues sí nos duele mucho este aspecto”, remarcó.

Incluso, observó que los jesuitas eran guías espirituales de muchos de los sacerdotes diocesanos.

“Cuando necesitábamos alguna orientación, algún taller, en lo que ellos están preparados, les pedíamos que nos apoyaran. Sé que lo van a seguir haciendo, pero ya no estará su presencia y eso duele”, recalcó.

 

–Indudablemente la presencia de los jesuitas ha sido histórica en la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, pero también resultará un hecho histórico su retiro, ¿no?

–Pues sí, va a marcar una fecha donde ya dejaran de estar presentes y vamos a pasar a la historia, también yo voy a pasar a la historia, he escuchado que algunas personas me culpan, que yo los corrí, que yo los expulsé de la Arquidiócesis. Pero, eso no es verdad, yo hice mi lucha para que no se fueran, sólo me faltó arrodillarme y llorar, aunque no lo vi necesario, pero sí pedí, insistí que se reflexionara, no porque no se haya reflexionado. Les decía ‘vuelvan otra vez a pensar, quédense aquí otro tiempo, otros años’ y me respondían ‘no, no y no’, es una decisión del superior de la Compañía de Jesús, que fue reflexionada con todo el equipo de gobierno que tienen. Vieron que ya no se puede aquí por la falta de sacerdotes y por la necesidad de que se apoye en otros espacios que son importantes. También Oaxaca es importante, pero en este momento es muy importante atender otros lugares”, anotó.

 

–Aunque no son diocesanos, sino de una orden religiosa, el retiro de tres sacerdotes afectará indudablemente a la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, donde de por sí existe un déficit de ministros, ¿no?

–Sí, era muy importante la presencia de los tres sacerdotes, porque sabíamos que ahí podíamos encontrar a uno, si alguien por ejemplo nos decía, ‘quiero ser atendido en una orientación, en una confesión’ y no se podía atender en ese momento, se les respondía ‘mira, ahí en la Compañía de Jesús hay sacerdotes, ellos te van a atender’ y los atendían. Y por supuesto, ahora nosotros nos tenemos que dar a la tarea de quién va a estar ahí, viviendo como sacerdote y atendiendo el templo de la Compañía, porque no lo podemos cerrar.

 

–¿Ya tomó alguna determinación?

–Estamos ya pensando cómo vamos a mandar ahí a un sacerdote, aunque vamos a afectar otras comunidades, porque tenemos que sacar de un lugar a un sacerdote que va a vivir en la Compañía, pero también tenemos que ubicar a otro sacerdote en donde sacamos a ese.

 

–¿Va a ser un sacerdote de planta, no va a ser un sacerdote que atienda una o dos parroquias?

–No, va a estar viviendo ahí, porque tenemos que cuidar el templo y tenemos que cuidar esa casa. Esa casa no puede quedarse sola, ese templo no puede quedarse sin atención y así como antes encontraban a un sacerdote, necesitamos que lo sigan encontrando.

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