La Diócesis de Tehuantepec enfrenta una crisis vocacional, no hay entre sus feligreses interés de llevar la vida sacerdotal. Esta escasez, evidenciada por la baja en ordenaciones y envejecimiento del clero, obliga a que un solo sacerdote atienda múltiples parroquias.
Hay cada vez un menor número de hombres que ven como opción dedicarse al sacerdocio. A más de un siglo de conformarse la diócesis de Tehuantepec, tiene alrededor de 60 sacerdotes consagrados, en comparación a la diócesis de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas que con solo 50 años de existencia ha ordenado más de 200 sacerdotes.
El llamado del obispo Crispín Ojeda Márquez en sus homilías dominicales ha sido la necesidad de más sacerdotes. Invitando a orar a sus feligreses por las vocaciones sacerdotales.
El guía espiritual de la comunidad católica ha invitado a las 44 iglesias de la diócesis a que empiecen a fomentar una cultura sacerdotal desde el interior de las familias, y detectar en las diversas actividades parroquiales a los jóvenes que tengan inquietud sobre el sacerdocio.
La falta de sacerdotes ha dejado a la diócesis de Tehuantepec sin alumnos el seminario Mayor, pues los pocos seminaristas migraron a la diócesis de Cintalapa, Chiapas, y la arquidiócesis de la Antequera de la ciudad de Oaxaca.
El éxodo a la diócesis de Tehuantepec a Tuxtla fue por el 2010 con la llegada del monseñor Oscar Armando Contreras Campos. A partir del 2012 con la petición del obispo Oscar Campos los seminaristas migraron a Tuxtla debido a la carencia de jóvenes que querían dedicarse al sacerdocio.
