Como casi siempre, don Pedro Cortés llegó puntual a la cita para la subasta de artículos varios en el Monte de Piedad de la capital. El hombre se para en el sitio que consideró el mejor ángulo para ver las piezas, se preparó y comenzó la puja.
La veintena de asistentes concentró su atención en las descripciones del producto. La decisión por apostar unos pesos más sobre el precio de salida no permitió distracciones; herramientas de trabajo, pantalla plana, máquinas de coser, instrumentos musicales, fueron la atracción.
En punto de las 9:30 horas, la subasta comenzó; don Pedro, con el as bajo la manga que le dan 40 años de experiencia en la materia, levantó con sutilidad la mano una, dos, tres, para obtener lo deseado.
Buen comprador
Los artículos salían del exhibidor aprisa ante el interés de los asistentes, pero don Pedro no perdía la calma, pues sabía lo que quería; al paso de algunos minutos, el señor vuelve a alzar la mano y sin competencia alguna, el inventario resulta en más de cinco piezas.
Dos máquinas de coser, una pantalla plana, una guitarra, compresora, taladros y sierras, forman parte de la nueva mercancía que en próximos días revenderá y que incluso para algunas piezas ya tiene clientes.
Mientras algunos otros se consuelan con la compra de una sola pieza, la sonrisa placentera en el rostro del comerciante delata su buena compra.
Una vida en la subasta
Don Pedro Cortés indica que desde hace 40 años compra y revende los artículos subastados en el Monte de Piedad; luego de 18 años de vivir de esta actividad en la Ciudad de México, el hombre comenzó a visitar la institución en la capital del estado, desde hace 22 años.
“Compro de todo y luego lo vendo en los tianguis; ya no se le gana mucho pero aún sigue dando para vivir”, apunta el señor.
Tras recibir de inmediato una oferta de compra por la compresora, que rechaza, el comerciante dice que la ganancia por los productos ya no pueden superar los mil pesos e incluso en ocasiones sólo es de 100 pesos.
De la compresora que le costó 800 pesos, don Pedro la ofertará en mil 100; por la pantalla plana, que salió en cuatro mil 800 y por la que nadie apostó más, podría venderse en cinco mil 500 pesos, explica.
“Hace unos 10 años salían hasta 200 productos, ahora sólo unos 20 salen a la venta; ya hay muchas casa de empeño y la pelea por los artículos es menos”, recuerda.
Exitosa venta
La gerente de la oficina matriz del Monte de Piedad, Florencia Gallardo Martínez, calificó como exitosa la subasta de este martes al venderse artículos con un monto de 25 mil 460 pesos.
De las 47 piezas que se subastaron, únicamente cinco permanecieron en el almacén, por lo que a pesar de que no se registró una cantidad numerosa de pujas, la venta fue generosa, detalla.
Cerca de la mitad de los artículos en venta subieron sus costos ante el interés de diferentes compradores por obtenerlos.
La gerente señaló que no existen muchos artículos en las subastas, pues los pignorantes se preocupan más por desempeñar.
Gallardo Martínez destacó que el Monte de Piedad cuenta con demasía para los pignorantes, lo que en estos tiempos es un beneficio para quienes por alguna razón no pudieron desempeñar a tiempo y su prenda se vendió; la demasía, agregó, tiene vigencia por un año y en algunas ocasiones las personas han recuperado parte importante del valor de su prenda.
Próxima subasta
Alhajas:
27 y 28 de octubre, 9:30 am
Artículos varios:
22 de octubre, 9:30 am
