En Oaxaca, el 96 por ciento de los incendios forestales tiene origen humano. La mayoría se detona por prácticas agropecuarias como la quema de basura y el método de roza, tumba y quema, una realidad que coloca a la prevención como la principal herramienta para evitar tragedias ambientales y humanas. Bajo ese panorama, la directora de la Comisión Estatal Forestal (Coesfo), Magdalena Coello Castillo, subrayó que antes de cualquier estrategia técnica o logística, la prioridad debe ser proteger la vida de quienes enfrentan el fuego en primera línea.
Desde Santiago Pinotepa Nacional, donde se instaló el Subcomité Regional de Prevención y Combate de Incendios Forestales 2026 para la región Costa, el llamado fue directo: fortalecer la cultura de la prevención, promover el uso responsable del fuego y apostar por la detección temprana de riesgos. La Costa es una de las zonas más vulnerables del estado y el antecedente inmediato lo confirma: en 2025 se registraron 26 incendios forestales que arrasaron con más de 4 mil 500 hectáreas, lo que la colocó como la cuarta región más afectada de Oaxaca.
Municipios como San Pedro Pochutla, Santa Catarina Juquila, Santiago Jamiltepec, Santiago Pinotepa Nacional y San Gabriel Mixtepec saben de primera mano lo que implica un incendio fuera de control: pérdidas ambientales, amenazas a las comunidades y el peligro constante para brigadistas y voluntarios. De ahí la importancia de que la coordinación entre autoridades, comunidades y dependencias federales y estatales no se quede en el papel.
El gobernador Salomón Jara Cruz destacó que el subcomité debe funcionar como un espacio de trabajo real, con decisiones oportunas y resultados visibles, enfocados tanto en la capacitación como en la organización comunitaria. La intención es que los municipios cuenten con apoyo técnico, operativo y con herramientas que les permitan reaccionar antes de que una quema se convierta en desastre.
Como parte de esta estrategia, se anunció la creación de centros regionales de manejo del fuego, equipados para atender emergencias de manera inmediata. En una región donde la principal causa de los incendios sigue siendo la actividad agrícola, estos espacios buscan convertirse en puntos clave de respuesta rápida y coordinación.
El Plan Operativo de Manejo de Fuego 2026 contempla la participación de 46 brigadas: 18 de la Conafor, 21 de la Coesfo y siete de la Conanp, además de personal técnico especializado y el uso de vehículos terrestres y aéreos. Un despliegue que refleja no solo la magnitud del problema, sino la urgencia de enfrentarlo con organización.
La cifra inicial —ese 96 por ciento de incendios provocados por la mano humana— deja un mensaje contundente: la mayoría de los siniestros se puede evitar. La prevención no es una consigna, es una responsabilidad compartida que puede marcar la diferencia entre proteger los bosques o seguir contando hectáreas perdidas cada temporada.
