Juchitán, Oaxaca.– Ganaderos istmeños han mostrado su preocupación ante la confirmación de un primer caso del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), detectado en el vecino estado de Chiapas.
El presidente de la Unión Ganadera Regional del Istmo de Tehuantepec (UGRIT), Jorge López Guerra informó que ya tienen toda la información relacionada con este primer caso, que ingresó al territorio mexicano a través de la frontera con Guatemala.
Trascendió que este primer caso de gusano barrenador fue detectado en un becerro que pretendía ser importado al país desde Guatemala, lo que provocó el cierre de la frontera con Estados Unidos a partir del sábado 23 de noviembre para la exportación de ganado mexicano.
El Gusano Barrenador infecta cuando las moscas depositan sus huevos en heridas superficiales. Las larvas eclosionan rápidamente y destruyen el tejido vivo, debilitando al animal y causando infecciones secundarias.
Conoce cómo prevenirlo: https://t.co/9dhUAqHeiJ#OrgulloDeMéxico pic.twitter.com/wQIYR00j0k— Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (@Agricultura_mex) September 22, 2024
Productores en alerta
En ese sentido, López Guerra indicó que los productores se han puesto en alerta para revisar a sus animales, principalmente en aquellos que presenten heridas, pues es donde la mosca pone sus huevecillos.
Reveló que tienen información que las autoridades federales mexicanas ya desplegaron las acciones de control y prevención, lo que permite proteger al ganado mexicano ante el riesgo del gusano barrenador.
De acuerdo con un comunicado oficial de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) interceptó en el Punto de Verificación e Inspección Federal ubicado en Catazajá, Chiapas, un animal que resultó positivo en un cargamento originado fuera del territorio nacional.
El gusano barrenador es una infestación provocada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que se alimentan del tejido vivo de los mamíferos.
Las moscas depositan sus huevos en heridas superficiales, y las larvas eclosionan en un periodo de 12 a 24 horas. Posteriormente, las larvas se alimentan del tejido durante 4 a 8 días, causando graves daños al animal, que de no atenderse mueren en pocos días.
