Ejemplo de las vejaciones e injusticias que se viven en el interior del Instituto de Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado, es Gisela Julián Caballero, quien al ser madre soltera es el único sustento de su familia, quien fue despedida de manera injustificada y por represión.
Ella trabajó como perito en la Vicefiscalía de la Cuenca, con el puesto de perito planimétrico, labor que nunca realizó, “trabajaba de fotógrafo,criminalista en el sistema tradicional, evaluadora, por lo que, mis funciones eran muchas, realizaba de 60 a 80 dictámenes al mes, las cuales no eran suficientes para el que era mi jefe, quien me exigía mayor rendimiento”.
Por lo que, no trabajaba 12 horas como algunos de sus compañeros, “trabajaba 24 horas, en una semana dormía tres o cuatro veces ya que el trabajo pesado era para el médico, el químico y para mí, no existía perito fotógrafo, criminalista, y todo lo que les correspondía hacer a esos compañeros que no existían, lo tenía que hacer yo”.
Después de dos años en la institución, haciendo su trabajo con calidad y esmero, le llegó un oficio en el cual se le notificaba que terminaba su relación laboral con la dependencia, “siempre pregunté cuál había sido la causa por la cual había dejado de pertenecer a la misma y hasta la fecha no me han dado una explicación”.
Acudió con el director de periciales, “quien con una sonrisa burlona me dijo que desconocía el porque me habían dado de baja y que buscara otras instancias, al acudir al Instituto de Servicios Periciales, me dejaron plantada durante una semana, nunca fui recibida no me dieron una respuesta, además que no existe un antecedente de que tengo mala conducta, ni que haya cometido algo en contra de la institución, mi trabajo era intachable”.
Con lo que hicieron en contra de su compañero Esaú García Cepauntepetlx, perito que fue encarlado de manera injusta en la Vicefiscalía de San Juan Bautista Tuxtepec, ya son dos trabajadores que sufren ese tipo de agresiones por el mismo director.
Recordó que ya son casi tres años que está fuera de la dependencias, “estoy aquí porque me enteré por las redes sociales y porque estoy inconforme que sigan abusando del poder las personas que tienen un cargo arriba, así como están haciendo de las suyas, violando los derechos laborales de cada uno de los compañeros que están en la Cuenca, y que por temor a ser despedidos, siguen trabajando, ya que al igual que yo, tienen una familia que mantener”.
250 son los peritos que forman parte de la Fiscalía, sin embargo, la población es flotante, por los despidos injustificados que se vienen dando en el interior del Instituto de Servicios Periciales, donde cambian al personal del día a la mañana, ya que, algunos se atreven a solicitar mejores condiciones para realizar un trabajo de calidad.
