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Del insomnio al riesgo cardíaco: la razón detrás de la prohibición de energizantes en Ixtlán

Ixtlán pone freno a energizantes: menores ya no podrán comprarlos.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

En la región de la Sierra Juárez, el municipio de Ixtlán de Juárez ha encendido las alertas sobre el consumo de bebidas energéticas en menores de edad, al implementar una prohibición total para su venta, distribución, promoción y exhibición dirigida a este sector de la población.

La medida, impulsada por el presidente municipal Hugo Vargas Hernández y respaldada por el Cabildo bajo el sistema de usos y costumbres, no solo responde a un criterio normativo, sino a una preocupación creciente por los efectos que estos productos pueden tener en la salud infantil y adolescente.

Riesgos que van más allá de un “impulso de energía”

Diversos estudios médicos advierten que el consumo de bebidas energéticas en menores representa un riesgo significativo debido a que sus sistemas cardiovascular y neurológico aún se encuentran en desarrollo, lo que los vuelve más sensibles a sustancias como la cafeína, taurina, glucuronolactona y guaraná.

  • Sistema cardiovascular: pueden presentarse arritmias, taquicardias, aumento de la presión arterial y, en casos graves, eventos como paro cardíaco o muerte súbita.

  • Salud mental y neurológica: insomnio, ansiedad, irritabilidad, cambios de conducta e incluso dependencia por consumo frecuente.

  • Efectos metabólicos: incremento en el riesgo de obesidad, diabetes, caries y malestares digestivos como náuseas o vómito.

  • Otros riesgos: deshidratación y mayor peligro cuando se combinan con alcohol, al disminuir la percepción de embriaguez.

Sanciones: multas, clausuras y cierre definitivo

Uno de los puntos más contundentes de la disposición municipal es el esquema de sanciones para quienes incumplan la normativa. Las autoridades establecieron un sistema escalonado que busca frenar la venta a menores mediante consecuencias económicas y administrativas cada vez más severas.

  • Primera infracción:
    Los establecimientos que sean sorprendidos vendiendo bebidas energéticas a menores enfrentarán multas que van de 20 a 40 UMA (aproximadamente entre $2,262 y $4,526 pesos). Esta sanción funciona como advertencia formal y queda registrada para seguimiento.

  • Reincidencia:
    Si el comercio vuelve a incurrir en la falta, la multa se eleva de 60 a 120 UMA (entre $6,788 y $13,577 pesos), además de una clausura temporal de hasta 10 días. Durante este periodo, el negocio deberá suspender actividades, lo que implica pérdidas económicas directas.
     Reincidencia grave o reiterada:
    En casos donde persista el incumplimiento o se detecten violaciones sistemáticas a la norma, la autoridad podrá imponer sanciones de hasta 250 UMA (alrededor de $28,285 pesos), acompañadas de la clausura definitiva del establecimiento, es decir, el cierre total del negocio.

Además de las multas, las autoridades municipales podrán realizar inspecciones constantes, verificar la correcta exhibición de los productos y exigir que los comercios soliciten identificación oficial para acreditar  la mayoría de edad de los compradores.

Este esquema busca no solo castigar, sino generar un efecto disuasivo real entre los comerciantes, en un intento por reducir el acceso de menores a productos que representan un riesgo comprobado para su salud.

La decisión posiciona a Ixtlán de Juárez como un referente local en la implementación de medidas preventivas, colocando en el centro del debate el consumo de bebidas energéticas y sus efectos en las nuevas generaciones.

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