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Pobreza y discriminación, males que laceran a Oaxaca

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Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

El titular de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca. Bernardo Rodríguez Alamilla, dijo que si bien los derechos humanos, como discurso, han permeando gran parte de la esfera pública de la entidad, la realidad es que enfrentamos grandes retos en la materia, pues resultan indignante la pobreza, falta de servicios de salud y educación, de salarios dignos, la discriminación, la intolerancia y la violencia contra las mujeres, personas periodistas y defensoras de derechos humanos.

Al intervenir en la presentación de la Agenda Prioritaria en Materia de Derechos Humanos, sostuvo que estos son hechos lacerantes y persistentes en muchas regiones de nuestro estado.

Destacó que por ello es urgente pasar del discurso políticamente correcto de los derechos humanos, propio de regímenes demagógicos, a hechos que impacten la realidad de las personas, hacerlos de carne y hueso, que se vivan, que se respiren, que se coman, que se traduzcan en escuelas, en parques, en caminos, en hospitales, en viviendas dignas.

“Pero también, necesitamos que los derechos humanos se traduzcan en una nueva forma de relación entre gobierno y gobernados, una nueva relación que desmitifique el poder público, que lo haga accesible y cercano a las personas, que le permita al ciudadano de pie sentirse escuchado y atendido en sus problemáticas diarias”.

Manifestó que desmitificar el poder público, es quizás uno de los mayores retos a los que se enfrenta la construcción de una sociedad democrática y respetuosa de los derechos humanos, pues por mucho tiempo se generó la idea de que el gobierno y sus funcionarios, eran seres con una especie de aura divina cercanos al Olimpo y que el pueblo tenía que atender ciegamente los designios de aquellos. Nada más falso que eso, lo único que se logró fue una distancia absurda entre pueblo y gobierno, que ahora más que nunca es urgente recomponer.

“Oaxaca, estimado gobernador, tiene sed de justicia, de esa justicia que hace visible lo que permanece oculto, la que señala responsables, la que explica el porqué de los abusos, la que expone la complicidad, la que frena la impunidad. Esa justicia que dignifica a los pueblos y que restituye su humanidad a quienes han sido víctimas, la justicia que genera cambios y que siembra esperanza para un mejor mañana para todas y todos”.

Añadió que se requiere de esa justicia histórica que impida la utilización banal, folclórica y trivial del arte, de las costumbres y tradiciones de nuestros pueblos y comunidades. Esa justicia histórica que permita reconocer que han sido precisamente los valores, las costumbres, las tradiciones; pero, sobre todo, la sabiduría, siglos de sabiduría, de nuestros pueblos y comunidades las que les ha permitido sobrevivir a décadas de explotación y marginación”. 

Sostuvo que también se necesita recordar lo sucedido en nuestra entidad, pues es el único remedio efectivo contra su repetición, pero también necesitamos no olvidar, porqué es importante reconocer a todas a aquellas personas que se quedaron en el camino, pero gracias a su esfuerzo, a su lucha y a su tenacidad hicieron posible que hoy en Oaxaca exista un verdadero horizonte de esperanza.

 

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