Por Edmundo Morales Zárate
Los siete años de MORENA en la Presidencia de México han sido suficientes para convertirlo, en muy poco tiempo, en uno de los partidos políticos más poderosos del mundo, no sólo por la cantidad de dinero que maneja, sino por las reformas que impulsa desde el parlamento, las cuales, le han permitido controlar la mayoría de los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales que hay en nuestro país.
La oposición partidista poco ha podido hacer al respecto. “Movimiento Ciudadano”, por ejemplo, se ha tenido que conformar con el gobierno de Nuevo León y Jalisco, pero no ha logrado superar la fuerza de “Acción Nacional” quien hoy tiene 21 senadurías, 71 diputaciones federales y 4 gubernaturas. Sin embargo, la situación más complicada está en el “PRI”, pues muchos de sus militantes se han ido a MORENA y su presidente nacional, Alejandro Moreno, podría ser “desaforado” por el partido en el poder.
De continuar esta tendencia es probable que el “Revolucionario Institucional” desaparezca muy pronto, pues “Movimiento Ciudadano” ya ha dicho que no lo quiere como socio electoral y su antiguo aliado, el PAN, anunció recientemente (18 de octubre) que no se aliará con él porque quiere competir solo en la próxima elección. Pareciera, entonces, que el primer partido opositor que desaparecerá en los próximos años será el PRI, sobre todo, si prospera la reforma política de Claudia Sheinbaum que pretende eliminar los cargos plurinominales y reducir el presupuesto público de los partidos políticos.
En estos momentos, veo correcta la postura que han tomado los principales partidos de oposición (MC y PAN) de querer competir solos en la próxima elección porque permitirá al electorado identificar sus ideas, propuestas, valores y la ideología de cada organismo político, pero también, reconocer la verdadera fuerza de cada uno de los partidos, existiendo incluso, la posibilidad de que desaparezcan los que no consigan el mínimo de votos requeridos.
En esta lógica, el bloque opositor no se volvería a reunir sino hasta la elección presidencial de 2030. Es decir, hasta que los resultados electorales (intermedios) los ubiquen en su justa dimensión, mientras tanto, el reto que tendrán será mantener la fuerza que hoy tienen en el centro y norte del país (Querétaro, Aguascalientes, Durango, Jalisco, Guanajuato, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León), pero también ganar presencia en sitios clave como la Ciudad de México, Estado de México, Puebla y Veracruz, entidades que podrían retirar su respaldo a MORENA por la mala gestión que ha tenido frente las catástrofes más recientes (lluvias e inundaciones). Desearía, por lo tanto, que la próxima elección sirva para organizar posturas y permita construir un proyecto sólido, con ideas claras que se puedan contrastar ante el proyecto de la denominada cuarta transformación (4T).
Politólogo @EdmundoMoralesZ
