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Llama arzobispo a evitar el desprecio hacia los pobres

El arzobispo pide a la sociedad reconocer la dignidad de las personas que viven en la pobreza y evitar cualquier forma de desprecio.
Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos lamentó ayer que muchos católicos desprecian a los pobres, especialmente a los pertenecientes a los pueblos indígenas.

“A veces pensamos que los pobres no valen nada, porque en el pensamiento del mundo, solo valen los que tienen. Los que no tienen no valen nada. Qué triste es eso. Así vive nuestro mundo a veces y ojalá nosotros no hayamos caído en eso”, agregó.

En la homilía de la celebración eucarística, con sede en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el pastor religioso afirmó que quienes viven en Oaxaca están rodeados de miles de hermanos pobres y carentes de bienes.

“Entonces, ¿con quiénes vamos a vivir?, ¿vamos a despreciar a los miles y miles de hermanos nuestros? Ellos viven a veces muy tristes, porque se sienten despreciados. Nuestros hermanos de los pueblos originarios, los indígenas, se sienten menos. ¿Acaso usted no trae sangre indígena? ¿A poco nomás trae usted sangre europea? Por nuestras venas corre sangre indígena. ¿Por qué los despreciamos y por qué los humillamos? ¿Qué no son hijos de Dios? ¿Qué no son hermanos nuestros?”, cuestionó.

Sin embargo, expuso que ese pueblo despreciado y humillado, está rico, porque está siempre abierto a la providencia de Dios e invoca a Dios.

“Cuando recorro pueblos de esta Arquidiócesis y me encuentro con personas humildes y sencillas, pero ricas en su interior, generosas, desprendidas, profundamente religiosas. Ahí hay humildad de corazón, ahí hay sencillez de corazón. Ellos no se complican la vida, se ponen en las manos de Dios y saben compartir, saben compartir lo poquito que tienen, lo comparten. Ellos sí viven ese famoso tequio y esa famosa Guelaguetza de compartir, lo viven a diario. Felices comparten alimento con otros cientos y cientos de personas, comiendo lo mismo. Qué hermoso. Así lo vivimos a diario, pero no dejan de ser despreciados. ¿Por qué despreciamos a nuestros hermanos?, ¿por qué?, ¿por qué nos sentimos a veces más grandes que ellos?, ¿porque tenemos más?, ¿porque sabemos más?, ¿porque tenemos una autoridad, porque tenemos un poder? Eso no quiere Dios, eso no quiere Nuestro Señor”, añadió.

De esta manera, subrayó que los creyentes como discípulos del Señor deben ser pobres de espíritu, limpios de corazón, misericordiosos, amantes de la paz y de la justicia, capaces de sufrir y de llorar, de tener sentimientos y de compartirlos. 

“Ese es el proyecto de nuestro Señor que tiene que hacerse vida a diario, en nuestra persona, en nuestro hogar, en nuestras comunidades”, asentó.

Ante esto, Vázquez Villalobos llamó a los católicos a buscar la pobreza en su espíritu para ser dichosos, felices y bienaventurados. “Siga siendo dichoso, siga siendo dichoso, manténgase en esa pobreza de espíritu, sienta necesidad de Dios, no se crea usted que lo puede todo. No podemos nada, sin Dios no podemos”, aseguró.

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