El viernes legislativo dejó claro que la rendición de cuentas en Oaxaca no se limita a cifras optimistas ni a discursos de buena intención. En el marco de la Glosa del Tercer Informe de Gobierno, tres secretarías clave —Trabajo, Administración y Salud— comparecieron ante el Congreso del Estado y, aunque presumieron avances, también enfrentaron cuestionamientos sobre los rezagos que persisten en la vida cotidiana de la población.
La jornada abrió con la comparecencia de la secretaria del Trabajo, Edith Araceli Santibáñez Bohórquez, quien sostuvo que Oaxaca transita hacia un nuevo modelo de justicia social, con el trabajo como eje del bienestar colectivo. Desde tribuna, defendió que las políticas laborales actuales buscan saldar una deuda histórica con la clase trabajadora, en sintonía con la visión nacional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, los elogios no fueron unánimes. La presidenta de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social, Monserat Herrera Ruiz, marcó distancia del discurso oficial al advertir que los avances no deben medirse por anuncios, sino por resultados concretos. Reconoció progresos en la formalización del empleo, pero subrayó que el reto sigue siendo ordenar un mercado laboral dominado por la informalidad y erradicar prácticas como el trabajo infantil.
Desde distintas bancadas, el mensaje fue coincidente: hay acciones, pero falta impacto. Movimiento Ciudadano y el PRI reconocieron la asesoría laboral, la recuperación de recursos a favor de trabajadores y la atención a jóvenes y personas con discapacidad, aunque insistieron en que la informalidad continúa siendo el principal obstáculo para garantizar empleo digno y seguridad social. El Grupo Plural fue más directo: la política laboral, dijo, debe traducirse en cambios tangibles y medibles, no sólo en programas bien diseñados.
Horas más tarde, el titular de la Secretaría de Administración, Noel Hernández Rito, defendió la disciplina financiera y la modernización administrativa como pilares de una gestión pública eficiente. Aseguró que el orden interno, la austeridad y la planeación estratégica han fortalecido la confianza institucional y el bienestar laboral.
Otra vez, el contraste vino desde el Legislativo. Diputadas y diputados reconocieron avances en regularización de personal, capacitación y bienestar laboral, pero pusieron la lupa en la transparencia. Pidieron revisar con mayor profundidad los criterios y mecanismos de seguimiento en procedimientos administrativos y en el uso de recursos públicos, particularmente en el arrendamiento de inmuebles. Desde el PT y el PVEM se insistió en que la rendición de cuentas debe llegar hasta el resarcimiento del daño patrimonial, tratándose de recursos del pueblo.
La jornada cerró con uno de los temas más sensibles: la salud. El titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Efrén Emmanuel Jarquín González, reconoció que el sistema arrastra rezagos históricos, agravados por pasivos heredados, pero afirmó que la coordinación con IMSS-Bienestar ha permitido sostener la atención gratuita y avanzar en infraestructura, equipamiento y medicamentos.
Las cifras fueron el principal respaldo: un nivel cercano al 90 por ciento en el abasto de medicamentos durante 2025, inversión específica para pacientes oncológicos y la entrega de ambulancias a municipios marginados. No obstante, las advertencias no tardaron. La presidenta de la Comisión de Salud, Tania López López, exigió garantizar el suministro permanente de medicamentos controlados y oncológicos y atender hospitales inconclusos o en abandono.
Desde Morena, se admitió que las carencias actuales son estructurales y acumuladas durante años, mientras que MC y el PT coincidieron en que, pese a los avances, el sistema de salud aún no logra cubrir con suficiencia todas las regiones del estado.
