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“Esos cuantos no lo olviden fácilmente”

Una casilla electoral con poca afluencia de votantes durante la jornada de la consulta popular del domingo, un ejercicio democrático de baja participación.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Gerardo Garfias Ruiz/ Colaborador 

¡No a la persecución de Beas!

Durante el camino que he recorrido en la vida, he visto al menos tres conductas en torno a emitir el sufragio de quienes por ley pueden hacerlo que van desde la omisión consciente o no, la negativa por concepción que todo ya está decidido o porque lo consideran una expresión fallida de lo que llaman democracia y el votar por convicción ciudadana o por ser sujetos de medidas clientelares cuando no por amenazas, engaños o condicionamiento de los grupos de poder. El índice de abstencionismo es un resultado predecible de acuerdo al tipo de elección en que lo que se conoce como intermedias se manifiesta un porcentaje mayor de abstencionismo y de acuerdo a los registros estadísticos de los últimos años, la curva de participación cada vez va en descenso de tal manera que le elección de los gobernantes sobre todo de los órdenes estatales y municipales si bien son legales carecen de legitimidad social en tanto resultados sustentados en menos del 50% del total de electores posibles.

Durante los 60 y 70 del siglo pasado, los movimientos armados y sus simpatizantes sostuvieron el no votar como principio ideológico revolucionario que en algunos casos es vigente aunque en relación al total de los padrones electorales existentes representan una proporción menor recargándose el sufragio en la población mayor de 50 años ante una cada vez más creciente población menor a los treinta y entre otros datos relevantes, con una membresía de los partidos con registro ínfima en relación al total de posibles votantes que si damos por validos los números que el partido en el poder anuncia de casi 10 millones de afiliados, tenemos casi 12 millones de electores de un total de casi 99 millones, derribando el mito cada vez más citado que la oposición es inexistente o está disminuida cuando más de 80 millones de votantes tiene en su sufragio la ultima decisión de a quién elegir. Es claro que la compra del voto, su condicionamiento a recibir privilegios o beneficios de quienes detentan el poder o son emitidos bajo engaños como el que si no se vota por los candidatos oficiales se les retirarán los apoyos en efectivo cada vez mayores, condiciona de alguna manera la votación como en las últimas elecciones de acuerdo a los resultados obtenidos, poco más del 54% de lo que votaron reciben alguno de los programas de asistencia social el actual gobierno aunque cabe resaltar de acuerdo a las mismas estadísticas apenas el 11% de la población más pobre recibe el apoyo en efectivo de adultos mayores por aquello del eslogan de primero los pobres.                                          

En este panorama resulta significativo que los opositores al actual grupo en el poder expresen posiciones contrarias a votar que van desde principios ideológicos de una izquierda radical, pasando por calificar la consulta para la revocación del actual ejecutivo estatal como una farsa arreglada y manipulada de antemano, hasta calificar como imposible lograr que 1 millón 200 mil votantes acudan a las urnas el próximo 25 de enero de 2026 y en algunos casos de organizaciones gremiales y sociales declarando su no participación bajo argumentos de “no meterse en política” o que sus objetivos son contrarios a ese tipo de democracia. También es motivo de reflexión que el actual grupo de poder en la administración estatal haya promovido desde un inicio la celebración de la consulta recabando firmas para validarla sin que se tengan datos confiables de cuántas de las poco más de 500 mil son por su influencia y cuántas propiamente de la sociedad civil abundando las denuncias de coacciones a autoridades municipales, empleados de gobierno para la promoción y la cooptación de electores cautivos, la difusión ilegal de propaganda que ha convertido la consulta en una de ratificación del mandato antes que revocación así como intensas campañas, giras, promesas de inversión y de cooptación de los lideres de lo que queda de los partidos llamados de oposición, boletines pagados y declaraciones a modo de tirios y troyanos afines presentando la consulta como “inédita, valiente y ejemplar” sin el menor cuidado por exhibir la compra de plumas y conciencias.        

Hasta ahora y a dos días de celebrarse la consulta, no se conocen al menos públicamente las alternativas de cómo lograr un cambio de quien gobierna en tanto en los medios de comunicación y sobre todo en las redes sociales crece vertiginosamente las posiciones y opiniones adversas promoviendo el voto para que se revoque el mandato que de acuerdo a los pronósticos mayoritarios, será de ratificación ante un panorama  inmediato que sea cual fuere el resultado numérico  que anuncia un resultado adverso por donde se le observe ya sea una participación escasa, una votación inflada y por medio de la coacción a todas luces vista o que la poca obtenida para la ratificación sea menor de lo esperado.

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