- Partcicipan artesanos, cocineras tradicionales y productores
El secretario de Desarrollo Económico, Raúl Ruiz Robles, inauguró la primera versión del Mercado de las Ánimas, en el contexto de la Fiesta de los Fieles Difuntos, a fin de dar valor a lo que hacen las manos de los y las oaxaqueñas, además de demostrar que nuestras costumbres son también una fuente de progreso.
En el Centro Gastronómico de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, dijo que este evento celebra lo mejor de Oaxaca, su gente, su talento, su historia y sus tradiciones. “Un espacio que nos recuerda que nuestras raíces siguen vivas y que al compartir lo que somos, también compartimos esperanza, identidad y orgullo”.
Acompañado de integrantes del Gabinete gubernamental, expresó que, desde la Secretaría de Desarrollo Económico, impulsan acciones que fortalezcan nuestra economía, sin perder de vista lo más importante: la esencia de nuestro pueblo, porque en Oaxaca el desarrollo no solo se vive en número o en inversiones, sino en la capacidad que tenemos de transformar el esfuerzo en bienestar y el talento en oportunidades.
“El Mercado de las Ánimas nace con este propósito, reconocer y dar valor lo que hacen nuestras manos oaxaqueñas, hoy nos reunimos con 59 expositores que representan la enorme riqueza de nuestro estado, artesanos, agroindustriales, cocineras tradicionales, productores de café, de mezcal, chocolate, cerveza artesanal, destilados, fermentos y alimentos típicos, porque todo esto es Oaxaca”.
Añadió que cada vendedor trae consigo una historia de trabajo, de sueño, de familia, de identidad, y hoy con generosidad y orgullo lo comparte con todos nosotros.
“Aquí en el Mercado de las Ánimas se respira el alma de Oaxaca, cada aroma, cada sabor, cada pieza y cada producto es una invitación a conocer lo que nuestro estado produce y hacerlo parte de nuestras vidas y de nuestras familias y, por supuesto, de nuestros altares. Este mercado no es un espacio comercial, es un puente entre nuestras tradiciones y nuestro presente, un mundo de encuentro entre la cultura, la economía y el corazón de nuestro pueblo; es una muestra de que el desarrollo puede ir de la mano con la identidad y que nuestras costumbres son también una fuente de progreso”.
