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Educación, aquí y allá: cosmética política y vacío estratégico

Retrato fotográfico de Mario Robles, figura central en el análisis sobre la cosmética política y el vacío estratégico en la educación.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Joel Vicente Cortés

En tiempos de turbulencia política, los gobiernos no corrigen: simulan. Cuando la gobernabilidad se resquebraja, la nomenclatura activa el manual del gatopardismo: cambiar algo para que nada cambie. Así ocurre en la capital del país y así ocurre en Oaxaca. (Dejando para otro analisis el operativo eficaz anti-mecho). No podemos soslayar que allá y aquí, la educación vuelve a ser el escenario perfecto para montar ajustes cosméticos mientras los problemas estructurales siguen intactos.

Allá: la educación entre el experimento y la confusión

El reciente sainete Arriaga-Delgado en la SEP confirmó que la educación regresó a la politiquería, aunque ahora bajo el discurso moralizante de la 4T. La Nueva Escuela Mexicana (NEM) se presentó como ruptura histórica, pero terminó atrapada en una mezcla de improvisación ideológica y desorden técnico. Como bien apunta Manuel Gil Antón, la NEM llegó “de repente”, sin claridad pedagógica compartida ni consenso académico sólido. Se habla de cambio de paradigma, pero las escuelas siguen operando con inercias antiguas. Se prometió revolución educativa; se entregó ambigüedad curricular. En pleno siglo XXI, cuando el mundo discute inteligencia artificial, pensamiento computacional y ciudadanía digital, México debate consignas identitarias o manuales doctrinarios. 

La educación pública vuelve a oscilar entre servidumbres ideológicas: ayer al mercado, hoy al populismo. Mañana, quién sabe. Lo verdaderamente grave no es el discurso, sino la ausencia de un proyecto de calidad educativa con procesos evaluatorios, formación docente sistemática y visión de largo plazo.  Hoy conviene recordarlo: las reformas no transforman escuelas; son las escuelas y sus docentes quienes, apropiándose críticamente de ellas, definen su alcance. Y esa apropiación profunda no ha ocurrido ni con el PRIAN ni con la NEM. Mientras tanto, los más pobres —que no pueden pagar educación privada— quedan atrapados en el experimento sexenal.

Aquí: revocatorio fallido y ajustes de tercer nivel 

En Oaxaca, después del revocatorio del 25 de enero, el gobierno jarista prometió recomposición y poda del nepotismo. El resultado fue predecible: movimientos de tercer nivel, remoción quirúrgica de parientes incómodos y discurso de “primavera democrática”. La narrativa oficial intenta reinstalar la normalidad. Pero el problema no es de nombres: es de confianza. Y cuando la confianza se fractura, los ajustes cosméticos no alcanzan.

En paralelo, el movimiento magisterial (MDTEO) enfrenta una amenazante crisis de legitimidad interna. La columna vertebral de cualquier movimiento de transformación es la credibilidad ante sus bases. Sin ella, los planes de acción se convierten en calendarios de movilización sin sustancia estratégica. Hoy el movimiento corre el riesgo de vaciarse ideológicamente. Se repiten consignas que no mejoran ni el manual brigadista, se reciclan discursos de los años ochenta, pero escasea la reflexión programática para el siglo XXI. No basta con declararse “del sindicalismo clasista”; hay que actuar con horizonte histórico.

El umbral electoral: 2027 como piñata 

El verdadero telón de fondo es electoral. En 2027 se renovarán gubernaturas, Cámara de Diputados, congresos locales y miles de ayuntamientos. La 4T buscará consolidar una mayoría calificada, influir en órganos electorales y ampliar su control territorial. La política mexicana entrará en modo campaña permanente.

En ese escenario, el movimiento magisterial oaxaqueño enfrenta una decisión estratégica que no es menor:

1. Reposicionarse como actor colectivo con agenda educativa y social clara, capaz de incidir en políticas públicas sin diluir su autonomía.

2. O convertirse en bolsa de negociación de candidaturas, repitiendo prácticas que desde los años ochenta han fragmentado su identidad histórica.

La tentación del pastel electoral siempre ha estado ahí como señuelo. Lo nuevo es la magnitud de la apetitosa piñata electoral que puede dejar en el aire el problema pensionario.

Educación sin proyecto, política sin rumbo

 Lo que conecta el “allá” y el “aquí” es el mismo síntoma: ausencia de proyecto estructural. En la SEP, una reforma sin apropiación real. En Oaxaca, un gobierno que ajusta rostros pero no prácticas. En el MDTEO, una dirigencia atrapada entre dogmas, pugnas internas y cálculo electoral. El riesgo es que la educación vuelva a ser moneda de cambio.Que la escuela pública sea rehén de coyunturas. Que el magisterio pierda densidad ideológica y termine administrando inercias. Seguir obviando un proyecto educativo alterno sólido, permie que la demagogia política invada el aula. Y cuando no hay proyecto sindical serio, el aula deja de importar.

Un epílogo necesario 

La historia del magisterio mexicano demuestra que su fuerza no solo proviene de su capacidad de presión, sino de su legitimidad social. Cuando esa legitimidad se erosiona, ni el discurso más radical ni la movilización más ruidosa la sustituyen. Allá simulan reformar la educación. Aquí simulan recomponer el gabinete. Y en medio, el movimiento magisterial debe decidir si quiere ser actor estratégico o comparsa electoral. Porque al final, la primavera no se decreta desde un boletín oficial…pero sí puede marchitarse entre discursos sin proyecto y candidaturas sin pudor.

Oaxaca.25.02.26.

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